OJOS TRISTES.
Mujer de mirada triste ni hoy, ni ayer, nunca dijiste,
lo que tu alma atormentada jamás quiso preguntar,
el modo en que me mirabas al pasar frente a tu casa
siempre ocupada, discreta y entregada a trabajar
construyendo con firmeza los cimientos de un hogar
te pregunto, esos ojazos ¿aprendieron a llorar?
Tu cuerpo siempre cubierto de la espalda a las rodillas
solo insinuando las formas de piernas y redondeces
y otra vez con la mirada que hoy adivino anhelante
con un saludo o un gesto cuando al pasar por delante
trato de hallar la respuesta a las miradas que a veces
me regalas no sin pena, al menos yo eso presiento
y me hace sentir contento, pensar en estas sandeces.
Mujer de triste mirar, sé que en tu felicidad,
hay un dejo de tristeza, recuerdo de algún dolor,
no entiendo, si es el amor o alguna sana prudencia,
la que te enseñó a mirar el mundo con tristes ojos,
escondiendo tus antojos y ocultando la pasión,
que guardó tu corazón muy escondida, en secreto
de alguna ilusión perdida, o tal vez fue un loco amor,
lo que le dejó a tu vida, tristes ojos de color.
Mujer de mirada triste ni hoy, ni ayer, nunca dijiste,
lo que tu alma atormentada jamás quiso preguntar,
el modo en que me mirabas al pasar frente a tu casa
siempre ocupada, discreta y entregada a trabajar
construyendo con firmeza los cimientos de un hogar
te pregunto, esos ojazos ¿aprendieron a llorar?
Tu cuerpo siempre cubierto de la espalda a las rodillas
solo insinuando las formas de piernas y redondeces
y otra vez con la mirada que hoy adivino anhelante
con un saludo o un gesto cuando al pasar por delante
trato de hallar la respuesta a las miradas que a veces
me regalas no sin pena, al menos yo eso presiento
y me hace sentir contento, pensar en estas sandeces.
Mujer de triste mirar, sé que en tu felicidad,
hay un dejo de tristeza, recuerdo de algún dolor,
no entiendo, si es el amor o alguna sana prudencia,
la que te enseñó a mirar el mundo con tristes ojos,
escondiendo tus antojos y ocultando la pasión,
que guardó tu corazón muy escondida, en secreto
de alguna ilusión perdida, o tal vez fue un loco amor,
lo que le dejó a tu vida, tristes ojos de color.