BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rostros pétreos, duros,
me saludan,
cada mañana, días distintos,
y alternos, me visten con
falsas sonrisas, los labios,
y las comisuras secas de ti.
Envueltos en la trampa de
nicotina de un cigarro, los días
se suceden y me visitan,
desde sus atalayas cubiertas
de seda.
El aire de ti apenas se desprende,
un aroma sin certeza, mientras,
los latidos se aceleran y se agolpan
como en un corazón taquicárdico
se entrelaza el oleaje de la sangre.©
me saludan,
cada mañana, días distintos,
y alternos, me visten con
falsas sonrisas, los labios,
y las comisuras secas de ti.
Envueltos en la trampa de
nicotina de un cigarro, los días
se suceden y me visitan,
desde sus atalayas cubiertas
de seda.
El aire de ti apenas se desprende,
un aroma sin certeza, mientras,
los latidos se aceleran y se agolpan
como en un corazón taquicárdico
se entrelaza el oleaje de la sangre.©