F. CABALLERO SÁNCHEZ
Poeta recién llegado
Olivarero andaluz
Olivarero andaluz
curtido por la solana
con el cansancio en los ojos
y el hatillo a las espaldas.
El pan te ganas con creces
desde que aparece el alba
luchando con la aceituna
que cuelga de la enramada.
Olivarero andaluz
curtido por la solana
el sol te ciega los ojos
y te quema las espaldas.
Tus manos están curtidas
de tanta tierra incrustada
de tanto polvo del monte
de tanto frío de escarcha
Olivarero andaluz
curtido por la solana
llevas rendidos los ojos,
y las espaldas cansadas
Tu corazón se acelera
cuando está cerca tu casa:
tu mujer está en la puerta,
tus hijos juegan y aguardan
y a pesar de tu cansancio
por tan pesada jornada
teniendo la boca seca
tú les sonríes y llamas.
Y esa porción de aceitunas
que en tus alforjas descansan
tus hijos vienen corriendo
para, jugando, llevarlas.
Olivarero andaluz
curtido por la solana
con el cansancio en los ojos
y el hatillo a las espaldas,
no esperes que te den nunca
ni tan siquiera… ¡las gracias!
Si acaso, serán trabajos
con paga más bien escasa…
Porque tú eres el campo,
tu sudor es… como el agua
que beben los camellones,
las ovejas y las cabras.
¡Olivarero andaluz
que ni en Navidad descansas!
¡la aceituna está madura
y al molino… hay que llevarla!
¡Pero deja ya el trabajo!
Junto a tus hijos, descansa
Y juega con ellos. ¡Juega!
¿No te das cuenta…que es Pascua!
Olivarero andaluz
curtido por la solana
con el cansancio en los ojos
y el hatillo a las espaldas.
El pan te ganas con creces
desde que aparece el alba
luchando con la aceituna
que cuelga de la enramada.
Olivarero andaluz
curtido por la solana
el sol te ciega los ojos
y te quema las espaldas.
Tus manos están curtidas
de tanta tierra incrustada
de tanto polvo del monte
de tanto frío de escarcha
Olivarero andaluz
curtido por la solana
llevas rendidos los ojos,
y las espaldas cansadas
Tu corazón se acelera
cuando está cerca tu casa:
tu mujer está en la puerta,
tus hijos juegan y aguardan
y a pesar de tu cansancio
por tan pesada jornada
teniendo la boca seca
tú les sonríes y llamas.
Y esa porción de aceitunas
que en tus alforjas descansan
tus hijos vienen corriendo
para, jugando, llevarlas.
Olivarero andaluz
curtido por la solana
con el cansancio en los ojos
y el hatillo a las espaldas,
no esperes que te den nunca
ni tan siquiera… ¡las gracias!
Si acaso, serán trabajos
con paga más bien escasa…
Porque tú eres el campo,
tu sudor es… como el agua
que beben los camellones,
las ovejas y las cabras.
¡Olivarero andaluz
que ni en Navidad descansas!
¡la aceituna está madura
y al molino… hay que llevarla!
¡Pero deja ya el trabajo!
Junto a tus hijos, descansa
Y juega con ellos. ¡Juega!
¿No te das cuenta…que es Pascua!
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