Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Hay formas en la sombra como fuentes de dedos,
reflejados,
escarnio entre tu cueva y mi grito y figura.
Yo jamás te pedí que vivieras en eco,
por buscarme desnuda para ver las estrellas.
Me legaste este tiempo de jamases,
jamases en la órbita de mi mejor satélite:
Alrededor del beso.
Tampoco te pedí que tuvieras piedad.
¿Cómo se puede amar con la belleza al alza?
Si pudiera mirarme sin espejo,
me embarcaría en lágrimas.
Pero hay mar en tus ojos.
Somos ya dos caminos, dos avances.
No naufrago por miedo.
Ni mi tripulación ha visto tierra,
ni descansa mi guerra.
Centro de tu recuerdo es el tesoro.
Mi tarea mi Réquiem.
¿Qué será de nosotros cuando vacíe el cofre
y me quede sin mapa?
reflejados,
escarnio entre tu cueva y mi grito y figura.
Yo jamás te pedí que vivieras en eco,
por buscarme desnuda para ver las estrellas.
Me legaste este tiempo de jamases,
jamases en la órbita de mi mejor satélite:
Alrededor del beso.
Tampoco te pedí que tuvieras piedad.
¿Cómo se puede amar con la belleza al alza?
Si pudiera mirarme sin espejo,
me embarcaría en lágrimas.
Pero hay mar en tus ojos.
Somos ya dos caminos, dos avances.
No naufrago por miedo.
Ni mi tripulación ha visto tierra,
ni descansa mi guerra.
Centro de tu recuerdo es el tesoro.
Mi tarea mi Réquiem.
¿Qué será de nosotros cuando vacíe el cofre
y me quede sin mapa?