yolanda
Poeta recién llegado
OLVIDATE
Olvídate amigo mío,
olvídate corazón,
de ese yo, mi, me, conmigo,
que te daba la razón.
Que tú siempre, solo fuiste
el que siempre quiso ser.
Que a mi corazón no diste
la manera de crecer.
Que cargando obligaciones
yo ya nunca pude ver
la razón de tus razones,
la alegría a mi entender.
Cargadita de mochilas,
de ya no se muy bien quien,
caminaba por las vías,
que no hicieron para un tren.
Y mi tren descarrilaba,
una, y otra, y otra vez
y ya yo, ni me quejaba
¿descarrilaré otra vez?
Y al descarrilar los golpes
vuelven livianos también.
Te das dos, o te das doce
ya no lo sabes muy bien.
Pero se descarga el alma
cada vez que eso ves.
Dices: ¡el final me aclama,
dos estaciones y AMEN.!
Olvídate amigo mío,
olvídate corazón,
de ese yo, mi, me, conmigo,
que te daba la razón.
Que tú siempre, solo fuiste
el que siempre quiso ser.
Que a mi corazón no diste
la manera de crecer.
Que cargando obligaciones
yo ya nunca pude ver
la razón de tus razones,
la alegría a mi entender.
Cargadita de mochilas,
de ya no se muy bien quien,
caminaba por las vías,
que no hicieron para un tren.
Y mi tren descarrilaba,
una, y otra, y otra vez
y ya yo, ni me quejaba
¿descarrilaré otra vez?
Y al descarrilar los golpes
vuelven livianos también.
Te das dos, o te das doce
ya no lo sabes muy bien.
Pero se descarga el alma
cada vez que eso ves.
Dices: ¡el final me aclama,
dos estaciones y AMEN.!