Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Olvido al despertar que todo es sueño
y noche lo que ayer fue mediodía;
olvido que mi sed de fantasía
ha dado a mi existencia un claro empeño.
Olvido ser de nuevo aquel pequeño
volando libre en la panadería,
tratando de ser canto cada día,
haciéndome señor de pan y ensueño.
Atrás, queda detrás como dormida
la lucha por hacerme fogonero
quemándome en el fuego de la vida.
Atrás, queda detrás de este sendero
-que nace de mi Gáldar más querida-
los sueños de aquel niño panadero.
y noche lo que ayer fue mediodía;
olvido que mi sed de fantasía
ha dado a mi existencia un claro empeño.
Olvido ser de nuevo aquel pequeño
volando libre en la panadería,
tratando de ser canto cada día,
haciéndome señor de pan y ensueño.
Atrás, queda detrás como dormida
la lucha por hacerme fogonero
quemándome en el fuego de la vida.
Atrás, queda detrás de este sendero
-que nace de mi Gáldar más querida-
los sueños de aquel niño panadero.