Sus pupilas se clavan en mis ojos
hablandome de intensos arrebatos,
donde viven aquellos bellos ratos
tenidos de crepusculos y abrojos.
Esos besos no siempre fueron rojos,
aveces fueron toscos garabatos,
otras veces amargos, otras gratos,
otras dieron a mi pesar enojos.
Y percibo rodando en mi memoria
multitud de recuerdos ignorados,
como parte final de alguna historia
que albergo nuestros tiempos tan amados.
Adios amor. Olvido, no es victoria,
solo es dolor... dolor de abandonados.
german g