Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
La goma de capucha blanca, no borra el olvido.
Recuerdo la tarde uniformada, trepándose al Rosado bacón.
La Catedral repico las campanas del anticristo, y
las palomas huyeron del meridiano de Mayo.
Un amigo escribió de Praga, una vecina con nombre nuevo llamo de Estocolmo y mis primos de España preguntaron: ¿ Como estais ¿
¡ Once y Once ¡ No fue una guerra justa.
Miles de negro luto entre un sinfín de rojo sangre asesino.
No hay paridad alguna. Es infame cobardía.
Al hijo el rapto le llevo el padre,
al padre se le evaporo la mujer, y
la muerte vio caer la lagrima de la abuela madre,
mientras rondaba la plaza sin respuestas.
¿ Como se seca el llanto, en los ojos inocentes ¿
¿ Como se responde al flagelo y a la vergüenza ¿
Me rebasa el odio interno en el rincón humano del alma, y
de la voz de la memoria el canto. Que no me enferme el veneno.
Trato de comprender la ignorancia salvaje, de idolatría fanática.
Se saltaron el capitulo del Domingo:
¡ Bárbaro, las ideas no se matan ¡
De los recuerdos tristes aprendí una moraleja:
Tras las paredes se borra el canto y de los ladrillos emerge la voz.
¡ Los olvidos no mueren ¡
¡ La memoria no se entierra con cemento ¡
Recuerdo la tarde uniformada, trepándose al Rosado bacón.
La Catedral repico las campanas del anticristo, y
las palomas huyeron del meridiano de Mayo.
Un amigo escribió de Praga, una vecina con nombre nuevo llamo de Estocolmo y mis primos de España preguntaron: ¿ Como estais ¿
¡ Once y Once ¡ No fue una guerra justa.
Miles de negro luto entre un sinfín de rojo sangre asesino.
No hay paridad alguna. Es infame cobardía.
Al hijo el rapto le llevo el padre,
al padre se le evaporo la mujer, y
la muerte vio caer la lagrima de la abuela madre,
mientras rondaba la plaza sin respuestas.
¿ Como se seca el llanto, en los ojos inocentes ¿
¿ Como se responde al flagelo y a la vergüenza ¿
Me rebasa el odio interno en el rincón humano del alma, y
de la voz de la memoria el canto. Que no me enferme el veneno.
Trato de comprender la ignorancia salvaje, de idolatría fanática.
Se saltaron el capitulo del Domingo:
¡ Bárbaro, las ideas no se matan ¡
De los recuerdos tristes aprendí una moraleja:
Tras las paredes se borra el canto y de los ladrillos emerge la voz.
¡ Los olvidos no mueren ¡
¡ La memoria no se entierra con cemento ¡