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Oportunidad perdida

Chema Ysmer

Poeta que considera el portal su segunda casa
Las curvas son cerradas

las ruedas lo atestiguan,

en un campo sin gallos ni lagartos

quedaron dando vueltas

bajo el disco de la luna.

Un viajero pasó

acuciado por las prisas,

ambulante y peregrino,

vio la larga cadena de metal forjado,

largas espinas envueltas

en papel de seda

largas ventanas sin marco

con las cortinas echadas;

el calor intenso, amargo y ácido

exprimió limones verdes

sobre ojos de cera;

un miedo con grumos de sal

quemó la garganta.

El viajero pasó de largo,

siguió el camino de los viejos cipreses

del cementerio,

se paró de pronto,

el costal que llevaba a sus espaldas

le pesaba en exceso,

dejó que unos números cubrieran la noche

con sus letras,

y él, a cubierto,

en el fundido de la escena

esperó a las luces del dolor y el grito

que llegaron pasadas las doce

y paradas las ruedas,

llenaron de humo el desdibujado rostro

que apenas tembló

cuando fue extraído.

El viajero hace recuento de sus muchos errores

y está decidido, a no dejar

que otra oportunidad

perezca entre sus dedos.
 
Suspirando...a veces dejamos ir las oportunidades por miedo
por temor de cometer error y sin darnos cuenta que el mayor
error es no luchar por lo que se quiere,
encantada de estar en tus letras estimado amigo-poeta,

Besitos de miel con limón
Las oportunidades aparecen y a veces es necesario arriesgar para no perderlas, salir de nuestro espacio de confort en el que está todo visto y no nos conduce a nada. Vivir es descubrir día a día la novedad de lo cotidiano.
Besos siempre con el sabor más dulce.
 
Las curvas son cerradas

las ruedas lo atestiguan,

en un campo sin gallos ni lagartos

quedaron dando vueltas

bajo el disco de la luna.

Un viajero pasó

acuciado por las prisas,

ambulante y peregrino,

vio la larga cadena de metal forjado,

largas espinas envueltas

en papel de seda

largas ventanas sin marco

con las cortinas echadas;

el calor intenso, amargo y ácido

exprimió limones verdes

sobre ojos de cera;

un miedo con grumos de sal

quemó la garganta.

El viajero pasó de largo,

siguió el camino de los viejos cipreses

del cementerio,

se paró de pronto,

el costal que llevaba a sus espaldas

le pesaba en exceso,

dejó que unos números cubrieran la noche

con sus letras,

y él, a cubierto,

en el fundido de la escena

esperó a las luces del dolor y el grito

que llegaron pasadas las doce

y paradas las ruedas,

llenaron de humo el desdibujado rostro

que apenas tembló

cuando fue extraído.

El viajero hace recuento de sus muchos errores

y está decidido, a no dejar

que otra oportunidad

perezca entre sus dedos.

Querer salir a la vida, ir al encuentro de lo mas sincero y espaciar cualquier
elemento que aleje el nada de lo que vivimos. la oportunidad es seguir
sintiendo. excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Querer salir a la vida, ir al encuentro de lo mas sincero y espaciar cualquier
elemento que aleje el nada de lo que vivimos. la oportunidad es seguir
sintiendo. excelente. saludos amables de luzyabsenta
Tomar las oportunidades cuando vengan, no tener que lamentarse de no haberlo hecho. El miedo a veces nos impide actuar como debiéramos, es algo muy normal tenerlo, pero aprender a controlarlo es avanzar en nuestras vidas. Gracias. Un fuerte abrazo. Chema.
 

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