viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reducido al mínimo
común transeúnte,
recorro tus horas
convertido en fruta de sangre
pudriéndose en el sofá.
Como si un hilo invisible
tirara de mi voluntad
hacia tu mundo estridente.
Dependes de mi audiencia
como yo de tus pecados.
Y resucito sin conocer la muerte.
Las llamas de agua
son a las olas de fuego,
lo que tu cielo infernal
es a mi cama prohibida.
Pero nada es cierto,
salvo lo que sale en tu pantalla.
Así que he puesto un anuncio
pregonando que soy feliz.
Como me has traicionado
te inmolo con mi puñal de botones,
y regreso a mi credo,
el más puro y hermoso.
Hijo nuestro que estás en el foro,
muy comentado sea tu nombre,
venga a nosotros tu éxito.
Hágase tu fecundidad
así en el ordenador
como en el cuaderno.
El poema nuestro
de cada día,
dánosle de hoy,
y perdona a nuestros versos
así como nosotros galardonamos
a nuestros compañeros.
Y no nos dejes caer
en la decepción,
mas líbranos de plagiar.
Amén.
común transeúnte,
recorro tus horas
convertido en fruta de sangre
pudriéndose en el sofá.
Como si un hilo invisible
tirara de mi voluntad
hacia tu mundo estridente.
Dependes de mi audiencia
como yo de tus pecados.
Y resucito sin conocer la muerte.
Las llamas de agua
son a las olas de fuego,
lo que tu cielo infernal
es a mi cama prohibida.
Pero nada es cierto,
salvo lo que sale en tu pantalla.
Así que he puesto un anuncio
pregonando que soy feliz.
Como me has traicionado
te inmolo con mi puñal de botones,
y regreso a mi credo,
el más puro y hermoso.
Hijo nuestro que estás en el foro,
muy comentado sea tu nombre,
venga a nosotros tu éxito.
Hágase tu fecundidad
así en el ordenador
como en el cuaderno.
El poema nuestro
de cada día,
dánosle de hoy,
y perdona a nuestros versos
así como nosotros galardonamos
a nuestros compañeros.
Y no nos dejes caer
en la decepción,
mas líbranos de plagiar.
Amén.
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