[FONT="]ORDALÍA DEL POETA IDO
con una punzada en el corazón.
[FONT="]
Omega
[FONT="]Hasta mi ciudad vegetal y fantasma
[FONT="]llegó ayer a mis oídos, poeta,
[FONT="]que tu último suspiro
[FONT="]besó los desiertos de Egipto
[FONT="]mientras la sangre vertida por tu mano
[FONT="]cantaba a borbotones calcinados
[FONT="]la parábola del polvo vienes
[FONT="]y en arena te convertirás.
[FONT="]En la trasnoche fraterna de tu memoria,
[FONT="]cuando alguien inconmensurable
[FONT="]pasó la página del cielo estrellado,
[FONT="]vi el hilo de plata de la música
[FONT="]del universo en movimiento,
[FONT="]anudado a la ofrenda de tu corazón[FONT="].
[FONT="]Con el rumor oscuro de tu partida,
[FONT="]me asaltaron los mil tentáculos
[FONT="]de tu piedra filosofal,
[FONT="]simiente de tu insomnio inmolado:
[FONT="]¿Acaso hay cuchillada más alta,
[FONT="]más profunda,
[FONT="]más incisiva,
[FONT="]que el alma de un poeta?
[FONT="]Alpha
[FONT="]Ahora que los escarabajos dorados
[FONT="]acometerán a bocanadas
[FONT="]tu recuerdo en el mundo, poeta,
[FONT="]me arremeten tus demonios insepultos:
[FONT="]¿Encarnaba en la poesía tu alma
[FONT="]o en cada verso tuyo
[FONT="]se descifraba el alma
[FONT="]del hondo universo?
[FONT="]La memoria desgrana de tus versos,
[FONT="]bailarines incontinentes,
[FONT="]cataratas de palabras
[FONT="]sobre las teclas blanquinegras
[FONT="]del pentagrama de tus poemas.
[FONT="]¿Qué maraña urdida en el corazón
[FONT="]enlaza la tintineante melodía de un piano,
[FONT="]o el desgarre afilado de un violín,
[FONT="]con la despiadada poesía?
[FONT="]Tu corazón de bardo tendía
[FONT="]los puentes de tal paradoja
[FONT="]entre los pliegues grises de la noche
[FONT="]y los pezones ojerosos de la aurora.
[FONT="]¿Acaso están hechos los poetas
[FONT="]del mismo material sonoro
[FONT="]que el esqueleto de una lágrima,
[FONT="]tendido al sol del desierto?
[FONT="]Tu pregunta enconaba
[FONT="]con sediciosa malicia en el verso:
[FONT="]¿Son los poetas el eco
[FONT="]que Dios relegó
[FONT="]cuando selló su voz
[FONT="]en el anochecer de la creación?
[FONT="]¿Acaso no son los poetas,
[FONT="]y no las esterlinas,
[FONT="]el canto de la humanidad;
[FONT="]la guitarra, el violín
[FONT="]y el piano del universo,
[FONT="]¿Por ventura, no lo son?
[FONT="]Betha
[FONT="]¡Ay, poeta ido! Tú y tu hambre voraz
[FONT="] de música visible: la poesía.
[FONT="]El sonido de tus huesos crepitantes
[FONT="]entonará ahora el son del infinito.
[FONT="]¿No te bastaba el cantar
[FONT="]del viento y de la lluvia?
[FONT="]¿No te alcanzabas tú mismo,
[FONT="]cuando escribías desnudo,
[FONT="]moribundo sobre la piel del desierto,
[FONT="]empapado en tu sangre bajo la luna llena?
[FONT="]¿Así de insaciables son los poetas?
[FONT="]Merecías la dádiva del odio, poeta:
[FONT="]te confundieron con Epimeteo,
[FONT="]frente al pico de águila de tus textos,
[FONT="]que firmabas: “Prometeo Cadena”,
[FONT="]falazmente conspicuo y coral.
[FONT="]Tus manos, tus versos, tu cátedra,
[FONT="]entretejían con lucernas
[FONT="]los arpegios de un poema
[FONT="]y las notas ultrasonoras
[FONT="]de la canción del silencio
[FONT="]presa en la orquídea eterna de la alborada.
[FONT="]Tus dedos componían los encajes
[FONT="]de los bordes del universo pendiente
[FONT="]que Dios heredó a los poetas
[FONT="]cuando absolvió la creación
[FONT="]en el indispensable séptimo día.
[FONT="]Poeta suicida: ¿quién enlutará ahora
[FONT="]con luz negra el firmamento?
[FONT="]Esa tarea que Dios dejó
[FONT="]en el tintero infinito,
[FONT="]¡tú, por cuenta y gusto,
[FONT="]por arte y por desangre,
[FONT="]la tomaste tan a pecho!
[FONT="]¿Quién pintará ahora
[FONT="]de luz la oscuridad?
[FONT="]¡A pulir la obra de Dios;
[FONT="]a perfeccionar la belleza del cosmos!,
[FONT="]pregonaba tu caballo de batalla
[FONT="]en la guerra de la oscuridad, poeta.
[FONT="]Por eso hoy tu recuerdo relámpago
[FONT="]me parte el alma como un rayo.
[FONT="]Pero una certeza me consuela:
[FONT="]algún día el Señor de los Universos
[FONT="]te pasará la factura
[FONT="]por tu irreverencia y frenesí.
[FONT="]Gamma
[FONT="]Que los poetas son
[FONT="]los encriptados guardianes
[FONT="]del domo de diamantes del universo,
[FONT="]repetías, poeta.
[FONT="]Que los poetas son los parlantes
[FONT="]de la música que desparraman en su giro
[FONT="]las estrellas y los astros incesantes.
[FONT="]¡Canten, canten poetas, canten!, requerías.
[FONT="]¿Qué otra cosa más infinita
[FONT="]que un hermoso poema
[FONT="]hay sobre la tierra?
[FONT="]Hijos del canto del reino eterno, los vates.
[FONT="]La alarma urgente
[FONT="]para despertar a la vida;
[FONT="]tu última trova, suena con afán, poeta:
[FONT="]“Si no sientes correr la poesía por tus venas,
[FONT="]deja que tus venas corran por la vida.
[FONT="]El discernimiento vano
[FONT="]de ser y estar aquí
[FONT="]sin saber que, en verdad,
[FONT="]no eres nada si no estás allá,
[FONT="]será tu guillotinada lateral.
[FONT="]Ahora, en este instante dislocado:
[FONT="]¡abre las voces de tu sangre
[FONT="]a la canción exterminia del universo!
[FONT="]¿La hebra del cabello de una mujer hermosa
[FONT="]no canta cada vez que ella cepilla
[FONT="]esa sinfonía enmarañada que es su cabellera?
[FONT="]Trashumante de pieles, de labios,
[FONT="]de versos y de universos,
[FONT="]tú navegas, poeta,
[FONT="]en el mar de la re-creación.
[FONT="]Eres la voz del universo, poeta.
[FONT="]¿Qué será de él, ay, si desfallece tu canto?
[FONT="]Si no vibra en ti un poema,
[FONT="]el viento que gira en la noche
[FONT="]cantará en su movimiento.
[FONT="]O quizá, desaprensivo poeta,
[FONT="]un ínfimo grillo, un ruiseñor,
[FONT="]un lobo cantará por ti.
[FONT="]Melómano sin piedad,
el infinito [FONT="]acaricia el corazón
de aquel que le canta;
o lo estruja hasta asfixiarlo
cuando no escucha su voz.
[FONT="]Tú cosechas el sonido,
[FONT="]uva madura del firmamento,
[FONT="]y lo decantas en canción
[FONT="]con tus rimas y tus versos.
[FONT="]Tú, poeta, pálido retrato de Dios
[FONT="]entramado con palabras.
[FONT="]En tu canto los pianos alumbran
[FONT="]bajeles que llegan a tus labios
[FONT="]repletos de espejos premonitorios
[FONT="]que reflejan el lado oculto de las cosas.
[FONT="]¿Acaso esperas que un lucero desove luz
[FONT="]sobre un árbol nevado de palomas
[FONT="]para encontrar poesía y cantarla?
[FONT="]¿No te encandila el millar de flores
[FONT="]que grita poseso en cada jardín?
[FONT="]Insensatos los ojos que no ven
[FONT="]poesía en cada luciérnaga;
[FONT="]que no huelen exactos perfumes
[FONT="]en cada número
[FONT="]de la trigonometría del arcoiris.
[FONT="]En cada vestido que la luna
[FONT="]usa temporalmente;
[FONT="]en cada terremoto, en cada huracán
[FONT="]asustado de su propia centrífuga;
[FONT="]en el rumor atormentado
[FONT="]de los ríos torrentosos;
[FONT="]en el arrebol del lomo de los manatíes
[FONT="]bajo el sol furtivo del atardecer;
[FONT="]allí, trémula, reposa la poesía.
[FONT="]Sólo el poeta alumbra música evidente;
[FONT="]aquel que acuna el rumor
[FONT="]del arrebol y el huracán dentro de sí,
[FONT="]en sus venas, en su alma sin bordes.”
[FONT="]Epsilon
[FONT="]Aún después de muerta,
[FONT="]cercena el doble filo de luz
[FONT="]del acero de tu palabra, poeta:
[FONT="]hay cuchilladas de rayo en tu penumbra;
[FONT="]detrás de tu sol ennegrece la sombra.
[FONT="]La belleza, la bondad y la maldad
[FONT="]no provenían de ti; hervían en ti
[FONT="]desde el amanecer
[FONT="]de los deshielos de la luz celeste.
[FONT="]El poeta diseña a madrugada limpia
[FONT="]los paralelos del reflejo curvo
[FONT="]de la cintura elíptica que figuran
[FONT="]los labios ardientes del universo.
[FONT="]El poeta habita a las puertas del Todo
[FONT="]donde mora Dios sin escuchar nada
[FONT="]y canta el coro del silencio.
[FONT="]Desdichados rapsodas han dicho
[FONT="]que Dios es inalcanzable,
[FONT="]que su gruta de luz
[FONT="]tiene rutas extravías de acceso.
[FONT="]Tú proclamabas:
[FONT="]¡la poesía es el hilo de Ariadna!
[FONT="]¿Acaso algún poeta no ha besado
[FONT="]los labios de una mujer bella?
[FONT="]Allí están Dios, el universo y el poema.
[FONT="]Zeta
[FONT="]El poeta que no escucha
[FONT="]en cada río una sinfonía
[FONT="]y en cada sinfonía una cosmogonía;
[FONT="]en cada pálpito de primavera
[FONT="]la matemática precisa y preciosa
[FONT="]del universo en movimiento
[FONT="]tiene los mil oídos del tapial chino.
[FONT="]Sólo a través de los ojos de Dios,
[FONT="]y de los inmolados poetas,
[FONT="]se vislumbra el verdadero universo.
[FONT="]Pero, ¡quién va a hacerte caso!, poeta.
[FONT="]Quién, si tu ambrosía envenena.
[FONT="]Todos los poemas del mundo
[FONT="]ya han sido escritos
[FONT="]desde el principio de la creación, decías:
[FONT="]No hay poetas creadores.
[FONT="]Una paletada de sol sobre el rosado infinito
[FONT="]de las mejillas de un infante;
[FONT="]las marejadas de una pupila verde,
[FONT="]una luna llena colgada en azul;
[FONT="]mirar a una mujer hermosa
[FONT="]ataviada nada más en su desnudez
[FONT="]con la madre perla húmeda de sus dientes
[FONT="]que sonríe entre sus labios
[FONT="]a la luz de una vela coqueta,
[FONT="]y percibir únicamente
[FONT="]la insondable profundidad de sus ojos
[FONT="]es la verdadera poesía, apuñalabas.
[FONT="]Eta
[FONT="]Poesía es el atajo apóstata
[FONT="]que lleva desde el mundo,
[FONT="]directo al corazón humano,
[FONT="]el encanto escondido desde siempre;
[FONT="]es el requiebro del viento,
[FONT="]escultor que se ha curvado,
[FONT="]trás millones de años
[FONT="]de giros superpuestos,
[FONT="]en la cadera de las palmeras
[FONT="]y en la cintura de las mujeres.
[FONT="]Es encontrar miles de colores
[FONT="]en el vientre de la oscuridad.
[FONT="]Poesía es el alma
[FONT="]de la humanidad desnuda
[FONT="]bajo una llovizna de luceros;
[FONT="]la caricia de un beso púrpura
[FONT="]sobre la piel de tu acerado corazón;
[FONT="]la nostalgia de la cabellera
[FONT="]de una mujer amada
[FONT="]que te envía su aroma ausente
[FONT="]sobre el plumaje despiadado
[FONT="]de cualquier viento peregrino.
[FONT="]Es tu propio grito acongojado,
[FONT="]disfrazado de otros gritos jubilosos.
[FONT="]Alpha[FONT="] y Omega
[FONT="]El poeta no mira la melena cósmica
[FONT="]del cometa incendiado transeúnte,
[FONT="]detrás del embarazo inconcluso
[FONT="]de la media luna turquesa,
[FONT="]sino presiente como se entrelazan
[FONT="]el alfa y el omega en esa boda de luz,
[FONT="]símbolo repetido en la cepa de la magia,
[FONT="]en los ochos abrazados de la hiedra,
[FONT="]en la cópula del delfín con el mar azul
[FONT="]o en el vacío y la plenitud de la nada y el todo;
[FONT="]de lo transitorio y lo perpetuo.
[FONT="]Sabe que así como en lo alto en lo hondo;
[FONT="]que no hay islas existenciales;
[FONT="]que una redecilla invisible imbrica todo
[FONT="]con el alma azul del Infinito,
[FONT="]de cuya coronaria cuelgan,
[FONT="]racimos de uvas vitales,
[FONT="]todas las ánimas del universo
[FONT="]y del vasto universo de universos;
Sabe que la misma luz destella
en el corazón humano
y en el núcleo de las estrellas.
[FONT="]El poeta se alimenta
[FONT="]de la luz maga del firmamento
[FONT="]y el cosmos frío bebe
[FONT="]del destello tenue de los bardos.
[FONT="]Es el puente distendido
[FONT="]entre el alfa y el omega;
[FONT="]sobre el anillo sideral
[FONT="]que va al Nunca
[FONT="]y también a la Eternidad.
[FONT="]Te robo los versos, poeta ausente:
[FONT="]No te harán falta en tu nuevo espacio,
[FONT="]vertiente eterna de poesía
[FONT="]y cofre fecundo del tesoro
[FONT="]de la palabra creadora de luz.
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