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Orgasmo cohibido

Meigo

Poeta Reconocido
Nos enseñaron a no forzar
la cerradura del cielo en vida,
a mordernos los nudillos
y no dejar charcos de saliva
que lubriquen el atajo
de nylon de la garganta.

No enseñaron a tener miedo
a todos los ecuadores:
a la cintura, y a la razón;
al vello que se enrede en los dedos
y a las húmedas moléculas
altivas de la pasión.

Aprendimos a ignorar
para qué sirve el deseo.
 
A ti no te habrán enseñado ya esas cosas, no?. Imagino que hablas por la gente de otras generaciones.

Me postro, Meigo, me postro ante tus letras...mi admiración más sincera, mi niño.

Un besote.
 
No decian los excépticos de la poesía moderna que ya todo estaba inventado o que no existía la vocación temprana ni el talento, pues a esto os respondo incrédulos y falsarios: - aquí tenéis a un Rimbaud del siglo XXI.

Bravo por este talento prematuro.
 
Qué palabras muchacho... Ojalá todavía no sea tarde para aprender a no hacer caso a tales enseñanzas si nos perjudican... sino a hacer las cosas como realmente las vamos sintiendo.
Escribís con una fuerza muy grande.
Un abrazo.
 
Nos enseñaron a no forzar
la cerradura del cielo en vida,
a mordernos los nudillos
y no dejar charcos de saliva
que lubriquen el atajo
de nylon de la garganta.

No enseñaron a tener miedo
a todos los ecuadores:
a la cintura, y a la razón;
al vello que se enrede en los dedos
y a las húmedas moléculas
altivas de la pasión.

Aprendimos a ignorar
para qué sirve el deseo.



Preciosas letras y muy sabias... nos enseñan a vivir con miedo y prudencia...pero a disfrutar de la vida... Un beso.
 
Meiguiño... qué hago yo con tus poemas... cada cual me parece mejor... Y, es verdad, nos enseñan a vivir debajo de un montón de miedos. Aunque haya que superarlos. Genial poema, genial de verdad. Un besote.
 
Nos enseñaron a no forzar
la cerradura del cielo en vida,
a mordernos los nudillos
y no dejar charcos de saliva
que lubriquen el atajo
de nylon de la garganta.

No enseñaron a tener miedo
a todos los ecuadores:
a la cintura, y a la razón;
al vello que se enrede en los dedos
y a las húmedas moléculas
altivas de la pasión.

Aprendimos a ignorar
para qué sirve el deseo.


Felicidades, Meigo, por tus buenos y potentes versos. Aunque hay que ver lo que nos enseñan a veces.
 
Nos enseñaron a no forzar
la cerradura del cielo en vida,
a mordernos los nudillos
y no dejar charcos de saliva
que lubriquen el atajo
de nylon de la garganta.

No enseñaron a tener miedo
a todos los ecuadores:
a la cintura, y a la razón;
al vello que se enrede en los dedos
y a las húmedas moléculas
altivas de la pasión.

Aprendimos a ignorar
para qué sirve el deseo.


Bien, Meigo, muy bien. Interesantes imágenes, interesante el fondo.

Un abrazo

Luis
 
Me había perdido esta metafórica y certera visión de la sociedad sobre la sexualidad juvenin. Que delicia meigo.
Haber cuando nos sorprendes con nuevas letras que aqui ya se te empieza a echar de menos. :-D
Un biko.
 
Hola Mediocielo!!!! y, gracias!!! Acabo de volver de Asturias y me he encontrado con este mensaje. Me has dado un alegría tremenda.
Esos bonitos pueblos me han dado muchos versos, ya los colgaré.

Un besazo.
 
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