Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si en este derrotero de principios
y finales he caminado hacia tus
esquivos ojos que afrontaron laberintos
en un tren ligeramente detenido en
la estepa, de la que nunca regresas
con sólidas conclusiones, o, en todo caso,
de la que has vuelto padiosamente
resignada a entregarte a sueños sin
desprecios,
y a hilar el corazón ya amortiguado,
y a confluir en libertad para abrirte a la
ternura tal vez reflejada en este pobre,
en este mísero verso para que de una
vez por todas luzcan las desnudas lámparas
de papel de arroz o de cuarzo para que
alumbren el lecho dormido por rosados
cuerpos que estuvieron al acecho de las
venas embravecidas por todos los mares
y por todas las tormentas para al final
enmudecer en tenues voces, en tenues
gritos regulados por martirios para al final
entrar en el olvido, en un silencioso
letargo que termina en la tumbas del frío.
y finales he caminado hacia tus
esquivos ojos que afrontaron laberintos
en un tren ligeramente detenido en
la estepa, de la que nunca regresas
con sólidas conclusiones, o, en todo caso,
de la que has vuelto padiosamente
resignada a entregarte a sueños sin
desprecios,
y a hilar el corazón ya amortiguado,
y a confluir en libertad para abrirte a la
ternura tal vez reflejada en este pobre,
en este mísero verso para que de una
vez por todas luzcan las desnudas lámparas
de papel de arroz o de cuarzo para que
alumbren el lecho dormido por rosados
cuerpos que estuvieron al acecho de las
venas embravecidas por todos los mares
y por todas las tormentas para al final
enmudecer en tenues voces, en tenues
gritos regulados por martirios para al final
entrar en el olvido, en un silencioso
letargo que termina en la tumbas del frío.
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