Orinoco.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Ella era una soldado universal.
Princesa zodiacal.
Concepto mental.
Espiritual.


Solar y planetaria. Estelar y astral. Septuagenaria.


Una abuela principal.
Chamana amazónica e indígena colosal.
Misionera ancestral. Virgen vestal romana.
Frondosa encina que toca el piano.


Y le dije: Soy tu hermano. Caminemos juntos, junto al río Orinoco.


Pero su tez morena y ojos moros me fueron volviendo loco.
Poco a poco, la tumbé en una hamaca.
Y le puse, por nombre, Francisca o Paca.
Pero uno de sus súbditos consideró que yo era Drákula, y quiso clavarme en el pecho, una estaca.


Me miré al espejo, y no salía yo, retratado.




Me di la vuelta y vi el salón de mi castillo, en Transilvania.
Mis manos parecían inmaculadas, de tan blancas que eran.
Vi mi tumba y mi epitafio: Muerdo cuellos, pero gracias por visitarme.
¡ Oh ! Visiones, en mi mente. Por aquel porro de marihuana.


Mis neuronas del cerebro estaban abrasándose. Y nos fuimos al manicomio.


Y allí, los médicos-psiquiatras, me suministraron píldoras tranquilizantes.
En mi sueño, volví a verla. Era delicada, como las rosas.
Y me besaba, y lloraba por lo acontecido.
Desperté y vi una enfermera. ¡ Era ella, disfrazada ! Con un hechizo, nos teletransportó a ambos,


a la selva brasileira. Y allí, nos quedamos a vivir los dos, en una granja.
 
Última edición:
Ella era una soldado universal.
Princesa zodiacal.
Concepto mental.
Espiritual.


Solar y planetaria. Estelar y astral. Septuagenaria.


Una abuela principal.
Chamana amazónica e indígena colosal.
Misionera ancestral. Virgen vestal romana.
Frondosa encina que toca el piano.


Y le dije: Soy tu hermano. Caminemos juntos, junto al río Orinoco.


Pero su tez morena y ojos moros me fueron volviendo loco.
Poco a poco, la tumbé en una hamaca.
Y le puse, por nombre, Francisca o Paca.
Pero uno de sus súbditos consideró que yo era Drákula, y quiso clavarme en el pecho, una estaca.


Me miré al espejo, y no salía yo, retratado.




Me di la vuelta y vi el salón de mi castillo, en Transilvania.
Mis manos parecían inmaculadas, de tan blancas que eran.
Vi mi tumba y mi epitafio: Muerdo cuellos, pero gracias por visitarme.
¡ Oh ! Visiones, en mi mente. Por aquel porro de marihuana.


Mis neuronas del cerebro estaban abrasándose. Y nos fuimos al manicomio.


Y allí, los médicos-psiquiatras, me suministraron píldoras tranquilizantes.
En mi sueño, volví a verla. Era delicada, como las rosas.
Y me besaba, y lloraba por lo acontecido.
Desperté y vi una enfermera. ¡ Era ella, disfrazada ! Con un hechizo, nos teletransportó a ambos,


a la selva brasileira. Y allí, nos quedamos a vivir los dos, en una granja.
Un sueño que para en esa inmutabiliad donde
el despertar solo es vinculacion para sin adornos
mirar a esa busqueda. felicidades. saludos amables
de luzyabsenta
 
Ella era una soldado universal.
Princesa zodiacal.
Concepto mental.
Espiritual.


Solar y planetaria. Estelar y astral. Septuagenaria.


Una abuela principal.
Chamana amazónica e indígena colosal.
Misionera ancestral. Virgen vestal romana.
Frondosa encina que toca el piano.


Y le dije: Soy tu hermano. Caminemos juntos, junto al río Orinoco.


Pero su tez morena y ojos moros me fueron volviendo loco.
Poco a poco, la tumbé en una hamaca.
Y le puse, por nombre, Francisca o Paca.
Pero uno de sus súbditos consideró que yo era Drákula, y quiso clavarme en el pecho, una estaca.


Me miré al espejo, y no salía yo, retratado.




Me di la vuelta y vi el salón de mi castillo, en Transilvania.
Mis manos parecían inmaculadas, de tan blancas que eran.
Vi mi tumba y mi epitafio: Muerdo cuellos, pero gracias por visitarme.
¡ Oh ! Visiones, en mi mente. Por aquel porro de marihuana.


Mis neuronas del cerebro estaban abrasándose. Y nos fuimos al manicomio.


Y allí, los médicos-psiquiatras, me suministraron píldoras tranquilizantes.
En mi sueño, volví a verla. Era delicada, como las rosas.
Y me besaba, y lloraba por lo acontecido.
Desperté y vi una enfermera. ¡ Era ella, disfrazada ! Con un hechizo, nos teletransportó a ambos,


a la selva brasileira. Y allí, nos quedamos a vivir los dos, en una granja.
Surreal historia que me parece divertida. Un abrazo amigo Nommo. Paco.
 

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