Ad Libitum
Poeta recién llegado
A todas las personas en todo el mundo que sufren
homofobia,
transfobia,
racismo
o islamofobia.
A quienes murieron
y a quienes sobrevivieron
pero todos los días desean un poco más no haberlo hecho.
Todas sois recordadas,
Todas sois necesarias
y todas sois infinitamente amadas.
homofobia,
transfobia,
racismo
o islamofobia.
A quienes murieron
y a quienes sobrevivieron
pero todos los días desean un poco más no haberlo hecho.
Todas sois recordadas,
Todas sois necesarias
y todas sois infinitamente amadas.
Noche 1
Esta noche el insomnio le prendió fuego a mi habitación.
La cama era una piedra dura
y entendí que mis ojos
eran dos balas grandes
(que llevan dentro todas las balas que existen en el mundo)
con las que alguien me traspasó el cráneo hace ya tiempo
para que me atraviese una y otra vez
la calavera
todo el dolor del mundo.
Anoche mi mandíbula tembló
hasta hacer polvo mis huesos,
hubo un viento helado debajo de las mantas
y una bola de miedo
se me disparó al pecho
en una herida de guerra
que lleva desde entonces
desangrándome el alma.
Sobre las 02.00 mis relojes se pararon,
salí de casa hacia al bosque
buscando algún silencio,
pero mi cerebro estaba colmado
de disparos,
y sentí mis pulmones ahogarse
en otro idioma,
como si mi sangre estuviera bombeando
muchas millas allá
del calor de este bosque.
Anoche desperté de un sobresalto.
01.45 de la madrugada.
No sabía que pasaba.
Lo supe esta mañana.
50 muertos.
53 heridos.
Mañana iré a la escuela
y no habrá luto.
Acá en Perú
en la misma ciudad que 12 días atrás
vivió el asesinato de Zuleimy
varios Fujimoristas
celebran entre risas
nuestro luto.
Hoy la distancia me impide
abrazar a las mías
con ese calor que quema entre los dedos
de saber,
como supimos siempre,
(pero hoy quizás un poco más que nunca)
que cualquiera de estas caricias
podría ser,
en cualquier momento,
la última.
Hoy la distancia duele
como un tiroteo.
Todos los cuerpos muertos
a los que no conozco
duelen como familia.
Ser y amar no debieran ser sinónimo de jugarse la vida.
Poder vivir sin miedo no debería ser una utopía.
Noche 2
Me duele el mundo.
Mi novia me ha dejado
y no me importa.
Me duelen los 50 en Orlando,
y los 53 restantes.
Me duele Zuleymi,
Me duele Alan,
Me duele Goddess Diamond
como me siguen doliendo Patricia,
Rosa Pazos,
Diana Pacayán.
Me duelen
Angela, Ashly, Barbara,
Batista Neves, Bernardino Elizalde,
Bianka, Buse, Bruna, Bruna S.,
Brunete, Camila, Chaina, Chica,
Cicarelli, Crispim, Cristina, Dani,
Demarkis, Fabiola, Gaivota, Giovana,
Gisela, Hilário, Jasmine, Jessica, Karen,
Kayden, Ketelen, Leticia, Malu, Marcia,
Maria do Bairro, Maya, Maya Vargas,
Mel, Melani, Michelle, Michelly, Mika,
Monica L., Monica D., Moraes Geremias,
Natascha, Natalia, Nathallya,
Paloma, Paola, Paula, Pepsi,
Prieto Medina, Priscila,
Rabelini Quadros, Samantha,
Silva de Oliveira, Santos Pereira,
Sejuti, Teixeira, Trator,
Vanessa, Veronica, Zalazar, Zhukran.
Me duele el mundo,
sus horrores,
sus errores.
Mi novia me ha dejado
y no puede dolerme.
Sólo despierto así, sin más, sintiendo
que debería sentirme agradecida
porque ella ya no está,
pero al menos
y por ahora
tanto ella como yo
seguimos
vivas.
Noche 3
Llora, cariño,
no tengas nunca
miedo
ni vergüenza
de llorar.
Toda tierra se ablanda con la lluvia
y las piedras más duras
se dejan moldear
por el fluir del río.
Para crecer es necesario
desnudar tus raíces
a los brazos de agua.
Llora, no más así,
riega
el futuro.
Noche 4
Pero la noche después del tiroteo
me enamoré
de una mujer
de nuevo
y una vez más
de la mujer de siempre.
Seguir amando así
fuerte y a gritos
fue mi primera forma
de vengaros.