Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Magistral desenlace,
con la muerte por villana,
en el escenario de la vida,
con el telón de lágrimas
que decore la agonía,
depuesta a un río de sangre,
Jardín desmotivado,
con la depresión de los grises,
en sala acobardada,
por los gritos lastimeros,
de una confesión maldita...
Ríe el loco,
ante la parodia de sus días,
condenado al eterno suplicio,
de enamorarse de imposibles,
cantando a la Luna,
que en cierto instante,
despreció su locura,
¡Llora el payaso!
con insistente sonrisa,
de terror ante las nuevas,
que el acordeón resuena,
sucio... triste...
Melancolía serena,
en los arcos paganos,
de un fuego atroz,
que devora las cartas,
perfumadas y adornadas,
con la vida en carmesí,
en la partitura de un piano,
que desborda el coraje,
de un amor desilusionado...
Que sea maldita la desdicha,
consolando al caído,
con la resistencia de la supervivencia,
aunque ¿quien desea ya vivir?
si la peste de las lágrimas,
con la deshonra de la pérdida,
confabula mi descenso,
al hades....
¡Ah patética figura!
Vagando en los sinsabores,
con la cruda mentira,
de amores infructuosos,
con muchas promesas,
y vastos chascos...
(suspiro)
Que nunca se termina,
la larga travesía de mentiras,
que dejan como saldo,
la caída de un sentimiento,
arrasado que no recuerda más amor,
si no solo lágrimas...
Desenfreno borrascoso,
que incluye las llagas en el alma,
que serán las huellas del odio,
confundiendo la naturaleza,
y dejar atrás lo puro...
¡Ahh inmensa obra!
el teatro vacío,
con cadáveres de inciertos,
con el minuto que muere,
y otra... otra lágrima...
¡Llora el payaso!
con insistente sonrisa,
de terror ante las nuevas,
que el acordeón resuena,
sucio... triste...
Y un telón de muerte,
fanfarrias de huesos,
cráneos... y más...
lágrimas...
L.V.
con la muerte por villana,
en el escenario de la vida,
con el telón de lágrimas
que decore la agonía,
depuesta a un río de sangre,
Jardín desmotivado,
con la depresión de los grises,
en sala acobardada,
por los gritos lastimeros,
de una confesión maldita...
Ríe el loco,
ante la parodia de sus días,
condenado al eterno suplicio,
de enamorarse de imposibles,
cantando a la Luna,
que en cierto instante,
despreció su locura,
¡Llora el payaso!
con insistente sonrisa,
de terror ante las nuevas,
que el acordeón resuena,
sucio... triste...
Melancolía serena,
en los arcos paganos,
de un fuego atroz,
que devora las cartas,
perfumadas y adornadas,
con la vida en carmesí,
en la partitura de un piano,
que desborda el coraje,
de un amor desilusionado...
Que sea maldita la desdicha,
consolando al caído,
con la resistencia de la supervivencia,
aunque ¿quien desea ya vivir?
si la peste de las lágrimas,
con la deshonra de la pérdida,
confabula mi descenso,
al hades....
¡Ah patética figura!
Vagando en los sinsabores,
con la cruda mentira,
de amores infructuosos,
con muchas promesas,
y vastos chascos...
(suspiro)
Que nunca se termina,
la larga travesía de mentiras,
que dejan como saldo,
la caída de un sentimiento,
arrasado que no recuerda más amor,
si no solo lágrimas...
Desenfreno borrascoso,
que incluye las llagas en el alma,
que serán las huellas del odio,
confundiendo la naturaleza,
y dejar atrás lo puro...
¡Ahh inmensa obra!
el teatro vacío,
con cadáveres de inciertos,
con el minuto que muere,
y otra... otra lágrima...
¡Llora el payaso!
con insistente sonrisa,
de terror ante las nuevas,
que el acordeón resuena,
sucio... triste...
Y un telón de muerte,
fanfarrias de huesos,
cráneos... y más...
lágrimas...
L.V.