Los millones de rostros que fui, mis miedos, mis anhelos, todo lo malo y todo lo bueno que a mi criterio fui, es ahora este ente que en silencio me observa con millones de ojos, con millones rostros y millones de brazos y piernas. Podría haber muerto de miedo, pero no, me reconozco. Todo esto me resulta familiar
Ahora, mis ojos son eternos.