Pepe Cercas
Poeta recién llegado
Mira la mar, tiene los ojos serenos,
va y viene hacia tu voz en calma,
mira al beso que nace en tu boca,
te observa con el azul que amamanta la tarde
y te llama desde el blanco horizonte de la espuma
donde un barco resuena su flauta vacía.
Mira la mar, allí donde la tierra llora su alegría,
donde las aguas van y vienen en busca de tu boca,
donde los ojos tienen el color de la vida.
Allí en el horizonte el sol declina su mirada monótona,
donde la luna quieta funde su luz en el crepúsculo,
la mar que se refleja en el hondo olor de la memoria
escrita por la sangre que fluye de los tinteros,
por las memorias,
Mírala recoger las velas encendidas
de aquellos marineros hambrientos,
abatir los cuerpos desnudos de las playas,
herir los besos que no nacieron
y maldecid la tierra del te quiero.
La mar que se va muriendo.
La mar, la mar de tus sentimientos
va y viene hacia tu voz en calma,
mira al beso que nace en tu boca,
te observa con el azul que amamanta la tarde
y te llama desde el blanco horizonte de la espuma
donde un barco resuena su flauta vacía.
Mira la mar, allí donde la tierra llora su alegría,
donde las aguas van y vienen en busca de tu boca,
donde los ojos tienen el color de la vida.
Allí en el horizonte el sol declina su mirada monótona,
donde la luna quieta funde su luz en el crepúsculo,
la mar que se refleja en el hondo olor de la memoria
escrita por la sangre que fluye de los tinteros,
por las memorias,
Mírala recoger las velas encendidas
de aquellos marineros hambrientos,
abatir los cuerpos desnudos de las playas,
herir los besos que no nacieron
y maldecid la tierra del te quiero.
La mar que se va muriendo.
La mar, la mar de tus sentimientos