Leonardo Velazcoaran
Poeta asiduo al portal
Otra vez confundido por una mirada,
(por un beso no dado)
Por un silencio largo que presagiaba tormentas,
abrazos,
los mismos sueños.
Un par de manos atadas a las nubes de orgullo que se pasean por la ciudad.
Otra vez confundido con los mensajes equivocados,
pensando que el mar cabría en una mirada
y descubriendo que no es así.
Deseando que una sonrisa pesara más que la historia
y que el sabor de una boca.
Tú boca.
Todos los años perdidos recuperaran el sentido correcto,
la voz adecuada,
la risa perfecta.
Pensando que el pasado vive bajo tierra,
mirando nacer un árbol donde habría valido la pena columpiar
el desencanto para convertirlo en un adiós a los temores.
Pensando en ella.
En ti.
Que no tienes culpa y a quien sin embargo,
estoy enterrando sin oportunidades.
Porque no cupo el mar en tu mirada.
Porque no sé como enfrentar la tragedia de saber si eres o no mi esperanza.
Por encontrarte fuera del mundo irreal que me define.
Otra vez solo.
Porque no tengo el valor de tomar el teléfono
y pedirle que me escuche,
que me mire tan largamente como pueda.
Porque no tiene el valor de tomar el teléfono
y pedirme que la enununcie, que la nombre
que me vea tan largamente como pueda.
Otra vez solo.
Porque no me alcanzan las palabras,
ni los versos para decir las verdades.
Porque ahora que sabe de mí,
tal vez desearía no haberme conocido nunca.
Porque soy incapaz de quererla fuera de mí.
Porque tengo miedo a perder sin ella,
hasta mi soledad.
Otra vez solo.
Y sin embargo tan diferente,
que me duele hasta el vivir,
ahora que sé que puedo morir por ella.
(por un beso no dado)
Por un silencio largo que presagiaba tormentas,
abrazos,
los mismos sueños.
Un par de manos atadas a las nubes de orgullo que se pasean por la ciudad.
Otra vez confundido con los mensajes equivocados,
pensando que el mar cabría en una mirada
y descubriendo que no es así.
Deseando que una sonrisa pesara más que la historia
y que el sabor de una boca.
Tú boca.
Todos los años perdidos recuperaran el sentido correcto,
la voz adecuada,
la risa perfecta.
Pensando que el pasado vive bajo tierra,
mirando nacer un árbol donde habría valido la pena columpiar
el desencanto para convertirlo en un adiós a los temores.
Pensando en ella.
En ti.
Que no tienes culpa y a quien sin embargo,
estoy enterrando sin oportunidades.
Porque no cupo el mar en tu mirada.
Porque no sé como enfrentar la tragedia de saber si eres o no mi esperanza.
Por encontrarte fuera del mundo irreal que me define.
Otra vez solo.
Porque no tengo el valor de tomar el teléfono
y pedirle que me escuche,
que me mire tan largamente como pueda.
Porque no tiene el valor de tomar el teléfono
y pedirme que la enununcie, que la nombre
que me vea tan largamente como pueda.
Otra vez solo.
Porque no me alcanzan las palabras,
ni los versos para decir las verdades.
Porque ahora que sabe de mí,
tal vez desearía no haberme conocido nunca.
Porque soy incapaz de quererla fuera de mí.
Porque tengo miedo a perder sin ella,
hasta mi soledad.
Otra vez solo.
Y sin embargo tan diferente,
que me duele hasta el vivir,
ahora que sé que puedo morir por ella.