José Antonio Gómez S.
Poeta recién llegado
No son suficientes los orgasmos de destellos que dejan exhausta a mis ganas, ni las caricias lujuriosas que despiertan sensaciones deliciosas en mi piel, pero que no son capaces de tan siquiera rozar mi alma.
Hoy aspiro más que ver formas abstractas en mis sábanas usadas después de la agitación de los cuerpos, y luego presenciar en desierta quietud como se extingue la luz de los candeles mientras lleno de nuevo una sola copa.
Quedo vacío de repartir mis deseos como quien esparce alpiste a aves ocasionales con nidos muy lejanos.
Después de la exaltación de la pasión resulto preso de sentimientos insospechados que me elevan a nuevas expectativas.
Son otras ganas las que me invaden, son otros deseos los que me poseen, son otras aguas las que saciarían a mi espíritu deshidratado.
Aquí te aguardo; mis manos están abiertas esperando entrelazarse con las tuyas para juntos mirar hacía un horizonte común, y mi cuerpo ansía unirse con el tuyo hasta construir un solo templo para nuestras almas.
Hoy aspiro más que ver formas abstractas en mis sábanas usadas después de la agitación de los cuerpos, y luego presenciar en desierta quietud como se extingue la luz de los candeles mientras lleno de nuevo una sola copa.
Quedo vacío de repartir mis deseos como quien esparce alpiste a aves ocasionales con nidos muy lejanos.
Después de la exaltación de la pasión resulto preso de sentimientos insospechados que me elevan a nuevas expectativas.
Son otras ganas las que me invaden, son otros deseos los que me poseen, son otras aguas las que saciarían a mi espíritu deshidratado.
Aquí te aguardo; mis manos están abiertas esperando entrelazarse con las tuyas para juntos mirar hacía un horizonte común, y mi cuerpo ansía unirse con el tuyo hasta construir un solo templo para nuestras almas.
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