prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
El bisonte herido saltaba entre las olas
mugía cruelmente
tú tenías la falda pintada
estaba atento a estas cosas
sabiendo que las mujeres se maquillan
y caminan para olvidarse
el bisonte golpeaba tus rodillas
eran las tres de la tarde y las bestias extenuadas dejaban de gruñir
te invité a un café -dijiste que no-
las bestias se alejaban entre la gente
se volvían cucharas y copas de whisky
y mi ser de olvido desenredaba las hiedras
había tomado varios cafés
estaba poseido por una muerte obesa
que ya no cabía en el cuerpo
te subías al taxi acompañada por un sombrero de abogado
las noches eran así
las leyes del abandono se hacían visibles
el bisonte en la orilla mugía cruelmente
olía a caucho y aveces se me olvidaba llenar a las bestias
de azucar y hielo
mugía cruelmente
tú tenías la falda pintada
estaba atento a estas cosas
sabiendo que las mujeres se maquillan
y caminan para olvidarse
el bisonte golpeaba tus rodillas
eran las tres de la tarde y las bestias extenuadas dejaban de gruñir
te invité a un café -dijiste que no-
las bestias se alejaban entre la gente
se volvían cucharas y copas de whisky
y mi ser de olvido desenredaba las hiedras
había tomado varios cafés
estaba poseido por una muerte obesa
que ya no cabía en el cuerpo
te subías al taxi acompañada por un sombrero de abogado
las noches eran así
las leyes del abandono se hacían visibles
el bisonte en la orilla mugía cruelmente
olía a caucho y aveces se me olvidaba llenar a las bestias
de azucar y hielo