Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada vez que muero
es porque tú me tienes vivo,
mas cuando tengo un cuerpo enfermo
y si por poca suerte
y tu beso no le basta,
se lo doy a dios
para que me aparte lugar en el cielo,
y me diga ¿cuánto vale la mudanza?.
cada vez que se ilumina el sol con tu rostro
se apaga una luna en el cielo de Saturno,
y se muere un ángel,
pero baja un recién nacido a tu cuerpo
y entre dos corazones la sangre los une
y los vuelve uno,
se cruza un pez en el río de tus sueños
y queda mudo el diablo
a las puertas del cielo.
Y la magdalena quiere un hombre
que a su lado se sienta vivo,
y a veces, sólo a veces,
se le cumple el deseo,
pero mientras espera a alguien
para tener dueño
se entretiene con el viejo
que juega a ser niño.
Y una mariposa pasa volando en mi ventana
un aviso para el tipo
que ha perdido su vida
gastando dinero en rameras
y matando al alma.
Cada vez que muero es porque estoy vivo
o la tumba se ha corrido de la lápida,
o solamente lo que escucho
es el quejido del viento
que se cubre del frío en mi ventana.
es el quejido del viento
que me suele escuchar
aparcado en el taxi que lo desvía al llegar,
que lo lleva de su aldea a mi casa
donde no vuelve jamás.
Lo que ha sido ha sido,
la muerte no acepta devolución,
quise sobornarla con un beso
y me exigió uno con pasión,
y al no poder dárselo porque no la amaba
me castigó devolviéndome a la vida,
a mi casa, a mi ventana.
Y el ángel que murió
quiso reencarnarse en mí
pero fui tan pecador en vida como en muerte
que dios le suplicó que no me devolviera aquí,
y prefirió reencarnar en Hitler
que tenía ganas de vivir,
y me hizo reencarnar en lo que soy,
lo que siempre he sido
Un alma pobre que tomó prestado
el cuerpo de un vivo,
y la chica de la que me enamoré en vida
se había muerto para estar junto a mí
en un acto de suicidio.
Y quise morir pero ya no podía, ya no era yo,
y por una broma cruel de esas que da la vida
no me volví a enamorar, ya no debía, dime tú:
¿quién me iba a dar su alma
como la chica que fue mía?
a quién le iba a importar que yo la quisiera,
a quién querría yo besar
toda una vida entera.
¿Quién iba a quererme en su vida, en su aura?
si sólo a una chica le logré dar alegría,
si sólo una mujer me dejó entrar en la suya
a quien querría yo, a nadie,
a ninguna, sólo a ella,
a la que le debo mi vida
y espero, me deba parte de la suya
a nadie, sólo a ella.
es porque tú me tienes vivo,
mas cuando tengo un cuerpo enfermo
y si por poca suerte
y tu beso no le basta,
se lo doy a dios
para que me aparte lugar en el cielo,
y me diga ¿cuánto vale la mudanza?.
cada vez que se ilumina el sol con tu rostro
se apaga una luna en el cielo de Saturno,
y se muere un ángel,
pero baja un recién nacido a tu cuerpo
y entre dos corazones la sangre los une
y los vuelve uno,
se cruza un pez en el río de tus sueños
y queda mudo el diablo
a las puertas del cielo.
Y la magdalena quiere un hombre
que a su lado se sienta vivo,
y a veces, sólo a veces,
se le cumple el deseo,
pero mientras espera a alguien
para tener dueño
se entretiene con el viejo
que juega a ser niño.
Y una mariposa pasa volando en mi ventana
un aviso para el tipo
que ha perdido su vida
gastando dinero en rameras
y matando al alma.
Cada vez que muero es porque estoy vivo
o la tumba se ha corrido de la lápida,
o solamente lo que escucho
es el quejido del viento
que se cubre del frío en mi ventana.
es el quejido del viento
que me suele escuchar
aparcado en el taxi que lo desvía al llegar,
que lo lleva de su aldea a mi casa
donde no vuelve jamás.
Lo que ha sido ha sido,
la muerte no acepta devolución,
quise sobornarla con un beso
y me exigió uno con pasión,
y al no poder dárselo porque no la amaba
me castigó devolviéndome a la vida,
a mi casa, a mi ventana.
Y el ángel que murió
quiso reencarnarse en mí
pero fui tan pecador en vida como en muerte
que dios le suplicó que no me devolviera aquí,
y prefirió reencarnar en Hitler
que tenía ganas de vivir,
y me hizo reencarnar en lo que soy,
lo que siempre he sido
Un alma pobre que tomó prestado
el cuerpo de un vivo,
y la chica de la que me enamoré en vida
se había muerto para estar junto a mí
en un acto de suicidio.
Y quise morir pero ya no podía, ya no era yo,
y por una broma cruel de esas que da la vida
no me volví a enamorar, ya no debía, dime tú:
¿quién me iba a dar su alma
como la chica que fue mía?
a quién le iba a importar que yo la quisiera,
a quién querría yo besar
toda una vida entera.
¿Quién iba a quererme en su vida, en su aura?
si sólo a una chica le logré dar alegría,
si sólo una mujer me dejó entrar en la suya
a quien querría yo, a nadie,
a ninguna, sólo a ella,
a la que le debo mi vida
y espero, me deba parte de la suya
a nadie, sólo a ella.