Allí están, las aves solas,
mojadas de mar y cielo,
planeando en el altar de olas
como quien reza en vuelo,
yo las siento olvidar mi ahora,
para trocar sus alas en aurora.
Hoy vuelvo a la orilla del presente,
en el pasado sus picos curvados,
son el mismo recuerdo de mi mente,
igual la cresta de la ola rasguñada,
pequeña sombra de gaviota en la tarde.
Ellas no han cambiado, otrora niño,
ahora soy un hombre de canas,
persistente, otrora niño, persistente,
y el cielo azul y el mar esmeralda,
me besan los pies, me hacen un guiño.
Circunferencias de aves estremecen el ser,
recordando que soy parte de ese amanecer.
¡compañeros de mi envejecer,! mi cariño,
soy distinto porque en mí vive el ayer,
prisionero del pensar y del creer todo al revés,
otrora hombre, siempre viejo, ahora niño.