Sofia Luz Castagno
Poeta adicto al portal
Navegué por el mar en una barca podrida
los peces, las uñas de mis pies carcomían.
Tenía reseca la boca, dolida...
Tenía sangrantes los labios, la piel.
Navegué sin rumbo en aguas turbulentas,
con vientos hirientes y fuertes tormentas.
Tenía la sal clavada en los ojos
y era un triste despojo mi ser.
Navegué hasta ver la tierra fértil;
llegar a una playa, con bosques y frutas,
encontrar un arroyo esperando por mí,
y el alimento sano para sobrevivir.
Pero llegué sin fuerzas para sentir y ver;
llegué prisionera del hambre y la sed...
Llegué a tocar la ansiada rivera
del hombre que amé...que hoy me ama y desea...
Llegué a posar en la fuente secreta:
Pero mis manos están vacías y muertas...
¿Acaso sirvió de mucho encontrarlo ahora,
si el tiempo -minuto a minuto- lo devora...?
Llegar con el cuerpo cansado y hostil,
cuando quisiera amarlo...¡amarlo hasta el fin!
Sólo ruego a este hombre que entienda mi pena
y con paciencia extirpe oxidadas cadenas...
los peces, las uñas de mis pies carcomían.
Tenía reseca la boca, dolida...
Tenía sangrantes los labios, la piel.
Navegué sin rumbo en aguas turbulentas,
con vientos hirientes y fuertes tormentas.
Tenía la sal clavada en los ojos
y era un triste despojo mi ser.
Navegué hasta ver la tierra fértil;
llegar a una playa, con bosques y frutas,
encontrar un arroyo esperando por mí,
y el alimento sano para sobrevivir.
Pero llegué sin fuerzas para sentir y ver;
llegué prisionera del hambre y la sed...
Llegué a tocar la ansiada rivera
del hombre que amé...que hoy me ama y desea...
Llegué a posar en la fuente secreta:
Pero mis manos están vacías y muertas...
¿Acaso sirvió de mucho encontrarlo ahora,
si el tiempo -minuto a minuto- lo devora...?
Llegar con el cuerpo cansado y hostil,
cuando quisiera amarlo...¡amarlo hasta el fin!
Sólo ruego a este hombre que entienda mi pena
y con paciencia extirpe oxidadas cadenas...
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