Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llueve y escampa desde hace horas,
pero en este momento la lluvia cesa
y relamidos por un viento como buey,
los techos antes rumorosos encomiendan
sus gotas a sonar en las bocas rebosantes
de tanques como escuerzos.
Y ahora que ranas y perros se adueñan
de la noche y tu recuerdo de mis cavilaciones,
sigo sin convencerme que mi oportunidad
contigo, se oxida día tras día, lluvia tras lluvia,
con el triste sino de los techos.
Sin embargo, sé que mañana, empapada
de tu ausencia mi ilusión, crujirá reanimada
por el sol, y no muy crédula de tu regreso,
pero insegura a la vez de tu adiós definitivo,
tras un hondo suspiro de alma volverá
a permitirse unos pájaros.
Espera, mi utopía rojiza y marrón,
que aparezcas una noche lluviosa, y a tientas,
abras tu lado de la cama y te acurruques
abrazada a mí a oír llover mientras me dices
que casi te pierdes mi amor en esta vida
y otros bálsamos vitales a mi ferruginosa fe.
Desagravios que en un escampe, entre besos
irás imponiendo dulcemente al coloquio
de viento, gotas, ranas y perros.
Ella espera; espera piel al viento mi utopía.
Pero el óxido…es oficio de tu olvido.
pero en este momento la lluvia cesa
y relamidos por un viento como buey,
los techos antes rumorosos encomiendan
sus gotas a sonar en las bocas rebosantes
de tanques como escuerzos.
Y ahora que ranas y perros se adueñan
de la noche y tu recuerdo de mis cavilaciones,
sigo sin convencerme que mi oportunidad
contigo, se oxida día tras día, lluvia tras lluvia,
con el triste sino de los techos.
Sin embargo, sé que mañana, empapada
de tu ausencia mi ilusión, crujirá reanimada
por el sol, y no muy crédula de tu regreso,
pero insegura a la vez de tu adiós definitivo,
tras un hondo suspiro de alma volverá
a permitirse unos pájaros.
Espera, mi utopía rojiza y marrón,
que aparezcas una noche lluviosa, y a tientas,
abras tu lado de la cama y te acurruques
abrazada a mí a oír llover mientras me dices
que casi te pierdes mi amor en esta vida
y otros bálsamos vitales a mi ferruginosa fe.
Desagravios que en un escampe, entre besos
irás imponiendo dulcemente al coloquio
de viento, gotas, ranas y perros.
Ella espera; espera piel al viento mi utopía.
Pero el óxido…es oficio de tu olvido.
Última edición: