Si eres tú quien un día
cierras tus ojos verdes
para nunca más volver,
con la noche a mis espaldas
y el alma en penitencia,
viviré palpando a diario
el cadáver de mi ser.
Si soy yo quien un día
partiera hacia las sombras
del olvido y del jamás,
entre desvelos y lágrimas
vivirás en un letargo,
como reflejo de muerte,
que nunca borrarás.
Por eso amor, !Con premura!
hagamos un pacto de sangre
que nos envuelva a los dos:
Antes que el último suspiro
apague la llama de este amor,
durmamos junticos el sueño
que nos deja en manos de Dios.
cierras tus ojos verdes
para nunca más volver,
con la noche a mis espaldas
y el alma en penitencia,
viviré palpando a diario
el cadáver de mi ser.
Si soy yo quien un día
partiera hacia las sombras
del olvido y del jamás,
entre desvelos y lágrimas
vivirás en un letargo,
como reflejo de muerte,
que nunca borrarás.
Por eso amor, !Con premura!
hagamos un pacto de sangre
que nos envuelva a los dos:
Antes que el último suspiro
apague la llama de este amor,
durmamos junticos el sueño
que nos deja en manos de Dios.