velonegro
Poeta recién llegado
Algún ayer en el que volabas perdido
todo parecía tener sentido, todo se mantenía en calma
tranquilo y sin agobios, vestido de impoluto aire,
bañado entre el añil reflejo del mar en tus albas plumas,
hasta tocar el horizonte.
¡Ah! Cuanto amabas abrazarte al reflejo de la luna
en cada océano, en cada río de cada valle, en cada lago
de aguas cristalinas, compartiendo la soledad de los viajes
a lo largo de la noche, a lo largo del mundo, sin rumbo,
junto a la luna.
Ahora hoy, no quedan esos relucientes amaneceres
no persisten esos carmesís atardeceres, ya no crecen rosas ni claveles.
El agua esta marchita, las flores emponzoñadas,
y la vida ya no habita las floridas ensenadas
Ni la luna las visita
Las noches ahora son largas, y la lluvia mantiene sus alas plegadas
Ya no surcan el cielo esas aves, ya no cantan despidiéndose de ella,
la luna, a la que ahora buscan y no encuentran,
a la que el tiempo ahora cubre con toda esa muchedumbre, junglas de asfalto,
paisajes de uniforme
todo parecía tener sentido, todo se mantenía en calma
tranquilo y sin agobios, vestido de impoluto aire,
bañado entre el añil reflejo del mar en tus albas plumas,
hasta tocar el horizonte.
¡Ah! Cuanto amabas abrazarte al reflejo de la luna
en cada océano, en cada río de cada valle, en cada lago
de aguas cristalinas, compartiendo la soledad de los viajes
a lo largo de la noche, a lo largo del mundo, sin rumbo,
junto a la luna.
Ahora hoy, no quedan esos relucientes amaneceres
no persisten esos carmesís atardeceres, ya no crecen rosas ni claveles.
El agua esta marchita, las flores emponzoñadas,
y la vida ya no habita las floridas ensenadas
Ni la luna las visita
Las noches ahora son largas, y la lluvia mantiene sus alas plegadas
Ya no surcan el cielo esas aves, ya no cantan despidiéndose de ella,
la luna, a la que ahora buscan y no encuentran,
a la que el tiempo ahora cubre con toda esa muchedumbre, junglas de asfalto,
paisajes de uniforme