Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
PAISAJES. DIANA XVIII.
Conjuros de plata en la boca de la Luna,
que hacen miedo en el espanto,
circuncisión de los planetas,
se escancia su sangre en las estrellas,
unión estelar para hacer copa,
que beban las bocas, el veneno del universo.
Cuartetos de cuarzo se alzan a los cielos,
despuntan brillos, en la conjunción de las palabras,
flagelos sin métrica que marcan las espaldas,
de las animas que vagan paralelas al horizonte,
como seres dendriformes, que buscan tus paisajes.
Denegrir la luz de la almas quiere, Luzbel,
y denostar tu nombre, Cazadora
para que el tiempo te haga olvido ,
encrespar tu cabello, al regurgitar de su vomito,
hacerte calvas, en los colores de tu aura.
Quiere el marchitar del fustete,
para que no puedas teñir las pieles,
que arrancaste a sus demonios,
y no sean como llama de vela,
adorno que marca los hitos de tu mundo.
Glosa que define tus hazañas,
las uñas de las bestias arañan,
todo lo que por ti se versa,
que se marquen en los contrafuertes de los bosques,
por qué Diana, para su dicha, es su guardiana.
Que al universo le entre la vida en tus brazos,
y los inviernos perpetuos de los infiernos,
se desplomen en primaveras, a tu paso,
y tus huellas, guarden la luz de todos los mundos,
que al mirarte el tiempo, en alabanza, abra sus parpados.
Que al alzarse la noche silenciosa sobre ti,
se proteja el sol en tu pecho,
y retome de tus labios el brillo,
para despuntar en los amaneceres, que el alivio
del animo, es que le guardes, en tus manos.
Conjuros de plata en la boca de la Luna,
que hacen miedo en el espanto,
circuncisión de los planetas,
se escancia su sangre en las estrellas,
unión estelar para hacer copa,
que beban las bocas, el veneno del universo.
Cuartetos de cuarzo se alzan a los cielos,
despuntan brillos, en la conjunción de las palabras,
flagelos sin métrica que marcan las espaldas,
de las animas que vagan paralelas al horizonte,
como seres dendriformes, que buscan tus paisajes.
Denegrir la luz de la almas quiere, Luzbel,
y denostar tu nombre, Cazadora
para que el tiempo te haga olvido ,
encrespar tu cabello, al regurgitar de su vomito,
hacerte calvas, en los colores de tu aura.
Quiere el marchitar del fustete,
para que no puedas teñir las pieles,
que arrancaste a sus demonios,
y no sean como llama de vela,
adorno que marca los hitos de tu mundo.
Glosa que define tus hazañas,
las uñas de las bestias arañan,
todo lo que por ti se versa,
que se marquen en los contrafuertes de los bosques,
por qué Diana, para su dicha, es su guardiana.
Que al universo le entre la vida en tus brazos,
y los inviernos perpetuos de los infiernos,
se desplomen en primaveras, a tu paso,
y tus huellas, guarden la luz de todos los mundos,
que al mirarte el tiempo, en alabanza, abra sus parpados.
Que al alzarse la noche silenciosa sobre ti,
se proteja el sol en tu pecho,
y retome de tus labios el brillo,
para despuntar en los amaneceres, que el alivio
del animo, es que le guardes, en tus manos.
Juanjota.
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