Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
PAISAJES. DIANA XXX
En un sueño 30 veces sentido.
me acompañaron las sombras
y he muerto ,,, para despertarme vivo,
Hoy miro al cielo y agradecido,
siento que aún quedan más lágrimas,
con que hacer tinta y describir tu mundo.
Mis manos velaron tu recuerdo y tu memoria,
que en verso, quise escribir la historia,
de cómo ansia un infierno, de tu deidad, la gloria.
Que de tu nombre, como luz clara,
se hicieron eco mis ojos y te llamó
tus paisajes y te hicieron Cazadora.
Aquel negro velo que cubrió una noche,
quiso guardar tus formas y tu silueta,
dar al infierno bocas, para morirse besándote.
Ellos te temen idolatrada y yo te miro
cómo caminas descalza y siendo mujer,
que la planta de tus pies, marcan huellas en la nada.
Se conjuro el tiempo y la fría muerte,
más de los corazones, sus dolores,
hacen heridas en el alma, por no tenerte.
Del averno salen en lloro sus gemidos,
quieren ser parte del amor de tus paisajes,
su guarda, son las sombras y tu guardas sentimientos.
Saboreas lo que escancio la muerte
y eres vida de la vida y te palpita,
por qué el color del universo te late.
Y vuela febril tu fragancia y entre
enraizados mil girasoles, soldados
se giran a tu paso, Diana, de mil soles.
Eclipsado el alma, del señor del crepúsculo,
sus ríos fluyen en sangre, por su espalda,
se caen lágrimas, su corazón, cuando te piensa.
Que un rayo doliente, me atraviese sin piedad,
si alguna vez mi pensamiento te deja de guardar,
y si mi mano ya no te hace verso,
será, Diana Cazadora, por qué estoy muerto.
En un sueño 30 veces sentido.
me acompañaron las sombras
y he muerto ,,, para despertarme vivo,
Hoy miro al cielo y agradecido,
siento que aún quedan más lágrimas,
con que hacer tinta y describir tu mundo.
Mis manos velaron tu recuerdo y tu memoria,
que en verso, quise escribir la historia,
de cómo ansia un infierno, de tu deidad, la gloria.
Que de tu nombre, como luz clara,
se hicieron eco mis ojos y te llamó
tus paisajes y te hicieron Cazadora.
Aquel negro velo que cubrió una noche,
quiso guardar tus formas y tu silueta,
dar al infierno bocas, para morirse besándote.
Ellos te temen idolatrada y yo te miro
cómo caminas descalza y siendo mujer,
que la planta de tus pies, marcan huellas en la nada.
Se conjuro el tiempo y la fría muerte,
más de los corazones, sus dolores,
hacen heridas en el alma, por no tenerte.
Del averno salen en lloro sus gemidos,
quieren ser parte del amor de tus paisajes,
su guarda, son las sombras y tu guardas sentimientos.
Saboreas lo que escancio la muerte
y eres vida de la vida y te palpita,
por qué el color del universo te late.
Y vuela febril tu fragancia y entre
enraizados mil girasoles, soldados
se giran a tu paso, Diana, de mil soles.
Eclipsado el alma, del señor del crepúsculo,
sus ríos fluyen en sangre, por su espalda,
se caen lágrimas, su corazón, cuando te piensa.
Que un rayo doliente, me atraviese sin piedad,
si alguna vez mi pensamiento te deja de guardar,
y si mi mano ya no te hace verso,
será, Diana Cazadora, por qué estoy muerto.
Juanjota.
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