Palabra de rosa

Alejandro Rodrigo Flagel

Poeta recién llegado
Palabra de rosa


Intento claro, de besar tu luz enhiesta,

clara sortija, en el vuelo, luz danzante,

que la mirada de la rosa va triunfante

ó en otro claro de color, tu fiesta…

La clara rosa de sudor de frío,

itálica, la noche vespertina

ante el color que bate sumo brío,

para danzar en arte, aguamarina…


Sudor de rosa, ó de escarlata asedio,

mirada a cuestas, que el tenor arriba

palabras más, ó menos, en diatriba,

la sola rosa sueña, su rojo cual el tedio…

Su rojo de amor, la sombra aísla,

en lo dorado, do clama lento celo,

de mi desnudo pañuelo,

do clama su sudor contra la isla...


Palabra, palabra de rosa contra la palabra,

palabra de su voz contra la endecha

que su sulfuro a diestra sombra estrecha,

cuaja de voz, la lenta sombra de su Obra…

Corta la rosa su mitad fragante,

en el estío, atropellada su hermosura

por el destino cauto de lúcida locura

aljofarado y níveo cual estatura punzante…


Palabra, palabra ya de la rosa que no oía

el pretérito mar encauza la voz de su porfía,

y cuanto al ego diera, la voz de su artimaña,

en lento ego va, contra sudor, lo engaña…

Palabra, palabra ya de rosa, concluía

en útil freno que la mar endulza,

por horizonte sagaz, que cristalino huía

su mar de freno, y rosa que te endulza…


Silba, silba la diestra enajenada su locura afable:

no es gallardía, es estro formidable

su solo sueño, de lento vals que en andas,

la sola doncella, proclive a tus demandas,

arroja en lento sol, cual estandarte bello,

el tamo adusto del cabello

por flores imbuía su lento cristal,

donde ágatas de sombra pueden mal…


Estíos, rojos trances de bocas entreabiertas,

de sueños dilatados, de sombras más despïertas,

de fútiles adornos, clavijas distendidas

el roto mar inmerso, maniobras extendidas…

Aleja su color, la lenta rosa embiste,

mudable cual si espejo, ó diurna de su vate

contra sombra y ardor, y sombra y acicate,

la lenta voz del alba, desnuda lo que existe…


Palabra, palabra de la rosa que difiere,

de su colmena de adiós, que no tuviere,

en otro canto de sesgo, ya de aurora

la lenta voz que aclara lo que la muerte dora…

Resiste la palabra, de su diurno arpegio

la sal, otro colegio, que la mar no nubla,

hasta sitiar el candado, que el horizonte regio

comanda su destino, cual sal que el oro nubla…


Es la palabra, la palabra de su rosa,

lo que el médano declara, a su pasión juiciosa…
 

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