Referente a tu moral, nunca digas,
No he hecho esto ni lo otro porque no soy otra;
Pues se escucha nebuloso o como excusa barata,
Ve con tu frente en alto, por donde quiera que vayas.
Sigue siendo como eres y protege tus valores,
Y siéntete entre las mujeres, ser tú la más valiosa
Que te persiga y acose siempre gente, que son inescrupulosa
Encontrarás en tu camino con una idea morbosa.
Sólo te ven así, como la mujer que eres,
A esos los mueve el deseo por los encantos que tienes;
No se conmueven por ti, si acaso un dolor te agobia
Pero se gozan de ti, si te logran en sus brazos, sin una pizca de ropa.
Yo soy hombre y sé muy bien las palabras que te digo,
Porque tengo mucha calle y de eso he sido testigo;
Tampoco estoy exento que me acorrale el deseo
Y por ti puede sentirlo hasta el mismo Jesucristo.
Quizá mi criterio veas, estúpido y sin sentido,
Y palabras a una mujer, hoy a ti te las dedico;
No te rías, no te burles y acátalas con razón,
Para que siempre viva, la alegría en tu corazón.
No he hecho esto ni lo otro porque no soy otra;
Pues se escucha nebuloso o como excusa barata,
Ve con tu frente en alto, por donde quiera que vayas.
Sigue siendo como eres y protege tus valores,
Y siéntete entre las mujeres, ser tú la más valiosa
Que te persiga y acose siempre gente, que son inescrupulosa
Encontrarás en tu camino con una idea morbosa.
Sólo te ven así, como la mujer que eres,
A esos los mueve el deseo por los encantos que tienes;
No se conmueven por ti, si acaso un dolor te agobia
Pero se gozan de ti, si te logran en sus brazos, sin una pizca de ropa.
Yo soy hombre y sé muy bien las palabras que te digo,
Porque tengo mucha calle y de eso he sido testigo;
Tampoco estoy exento que me acorrale el deseo
Y por ti puede sentirlo hasta el mismo Jesucristo.
Quizá mi criterio veas, estúpido y sin sentido,
Y palabras a una mujer, hoy a ti te las dedico;
No te rías, no te burles y acátalas con razón,
Para que siempre viva, la alegría en tu corazón.