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Palabras en el cielo

chemiguel

Poeta recién llegado
Yo siento que pronuncian, palabras en el cielo,
Y escucho que plantean los temas del amor;
Desconozco quien sea, que platique en la charla,
Pero lo más seguro creo que sea Dios.

Por lo que allí se expone, tema tan contundente,
Del que nadie está exento con o sin razón;
Por una de esas cosas que se afronta en la vida,
Y el hombre por ser hombre, no soporta el dolor.

Aquel, parlante de la charla, y que sigo insistiendo creo que era Dios,
Tomaba como ejemplo, aun hombre enamorado;
Que no sabía de celos, de odio, ni rencor,
No empece a haber gozado muy alocadamente, sexo con esplendor.

De todas las mujeres del tal enamorado, llegó a su vida una,
Siendo un amor prohibido, que a otro arrebató;
Pero dijo el que hablaba, que esta mujer entonces,
De todas las que tuvo robó su corazón.

Y al cabo de unos años de amores disfrutados,
La mente de aquel hombre como un rayo cambió;
Por la desconfianza, llenándose de celos, de odio y de rencor,
Al ver que ahora otros deseaban su amada, la mujer que soñó.

Mas dijo que un grito, cual sonido bestial, le retumbó en el pecho,
Tan sólo en ella ven un símbolo sexual;
Y la desesperanza, se apoderó del hombre;
Temiendo que ahora ella, le pague a él igual.
 
Yo siento que pronuncian, palabras en el cielo,
Y escucho que plantean los temas del amor;
Desconozco quien sea, que platique en la charla,
Pero lo más seguro creo que sea Dios.

Por lo que allí se expone, tema tan contundente,
Del que nadie está exento con o sin razón;
Por una de esas cosas que se afronta en la vida,
Y el hombre por ser hombre, no soporta el dolor.

Aquel, parlante de la charla, y que sigo insistiendo creo que era Dios,
Tomaba como ejemplo, aun hombre enamorado;
Que no sabía de celos, de odio, ni rencor,
No empece a haber gozado muy alocadamente, sexo con esplendor.

De todas las mujeres del tal enamorado, llegó a su vida una,
Siendo un amor prohibido, que a otro arrebató;
Pero dijo el que hablaba, que esta mujer entonces,
De todas las que tuvo robó su corazón.

Y al cabo de unos años de amores disfrutados,
La mente de aquel hombre como un rayo cambió;
Por la desconfianza, llenándose de celos, de odio y de rencor,
Al ver que ahora otros deseaban su amada, la mujer que soñó.

Mas dijo que un grito, cual sonido bestial, le retumbó en el pecho,
Tan sólo en ella ven un símbolo sexual;
Y la desesperanza, se apoderó del hombre;
Temiendo que ahora ella, le pague a él igual.
buen poema con muchas imágenes biend escritas, ausencia de una tilde, grato leerle
 
Exelente poema amigo. Toda una historia rica en imagenes que nos va llevando a un final muy bien logrado.
Y como todo poema que a mi en particular me agradan mucho, nos deja pensando en la situacion y nos deja una moraleja. Que en mi forma de ver es .... no hagas lo que no te gusta que te hagan.
Te mando un abrazo grande y te felicito.
 

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