Nael ramirez dominguez
Poeta recién llegado
PALABRAS HUECAS
Las palabras huecas
suelen llenar más rápido
las mentes suaves
de personas necias.
Suelen ubicarse como cabeza de playa
ante la avanzada de lo irracional,
de lo místico y contradictorio.
Avanzan como tropel que abrume
el intento de reflexión
o tan sólo de atención.
Son vocablos sutiles al oído
pero incómodos para el progreso,
permean como flor abundante
mas castigan como espina solitaria
aman adjetivos multicolores
mas odian sustantivos reales.
Besan los ojos cerrados del infeliz,
juegan con sus pestañas
como cascada de agua dulce
pero enlodada.
Tocan una y mil almas
como despertador sin retraso,
mas callan como hoja seca
que no ve más salvación
que dejarse guiar por otro,
dejarse vagar.
Las palabras huecas
ya no viven en cuevas,
si es que alguna vez lo hicieron,
ahora tienen palacios de estiércol
y de orina de amanecer.
Esas palabras ya no viven en el ignorante
sino genios ignorantizadores,
no comen de la mesa campesina, obrera,
sino en banquetes embriagadores de
soberbia e indiferencia.
Las palabras huecas
suelen llenar más rápido
las mentes suaves
de personas necias.
Suelen ubicarse como cabeza de playa
ante la avanzada de lo irracional,
de lo místico y contradictorio.
Avanzan como tropel que abrume
el intento de reflexión
o tan sólo de atención.
Son vocablos sutiles al oído
pero incómodos para el progreso,
permean como flor abundante
mas castigan como espina solitaria
aman adjetivos multicolores
mas odian sustantivos reales.
Besan los ojos cerrados del infeliz,
juegan con sus pestañas
como cascada de agua dulce
pero enlodada.
Tocan una y mil almas
como despertador sin retraso,
mas callan como hoja seca
que no ve más salvación
que dejarse guiar por otro,
dejarse vagar.
Las palabras huecas
ya no viven en cuevas,
si es que alguna vez lo hicieron,
ahora tienen palacios de estiércol
y de orina de amanecer.
Esas palabras ya no viven en el ignorante
sino genios ignorantizadores,
no comen de la mesa campesina, obrera,
sino en banquetes embriagadores de
soberbia e indiferencia.
Nael Ramírez Domínguez.