Eduardo Bretón
Poeta recién llegado
El corazón congestionado
La palabra fluye intrínseca, en ocasiones malévola
Espasmo, lujuria, grito de sumisión, de esperanza
El corazón arrugado, maltrecho
La caricia no llega, es amalgama de sentimientos
La concha tonta, mísera y seca
El corazón hastiado, jubilado
La antorcha húmeda, ilusoria percepción de los sentidos
Es cuantiosa la agonía, magnífica, exagerada
El corazón descocido, desahuciado
La ambición no cesa, se queda empotrada
Palabras, solo palabras, nada más
El corazón vacío, estado letárgico de la imaginación
Los vicios no corrompen, son la cualidad íntima, única
No hay gloria ni escoria, no hay más que presunción, presupuestos
El corazón ríe, llora sangre seca
No se van los sueños, se quedan imaginando que existen
La nostalgia es ley perpetua, es contenido
El corazón no existe
El corazón no existe, no existe.
La palabra fluye intrínseca, en ocasiones malévola
Espasmo, lujuria, grito de sumisión, de esperanza
El corazón arrugado, maltrecho
La caricia no llega, es amalgama de sentimientos
La concha tonta, mísera y seca
El corazón hastiado, jubilado
La antorcha húmeda, ilusoria percepción de los sentidos
Es cuantiosa la agonía, magnífica, exagerada
El corazón descocido, desahuciado
La ambición no cesa, se queda empotrada
Palabras, solo palabras, nada más
El corazón vacío, estado letárgico de la imaginación
Los vicios no corrompen, son la cualidad íntima, única
No hay gloria ni escoria, no hay más que presunción, presupuestos
El corazón ríe, llora sangre seca
No se van los sueños, se quedan imaginando que existen
La nostalgia es ley perpetua, es contenido
El corazón no existe
El corazón no existe, no existe.