Felipe Estrada
Poeta recién llegado
Paloma Mensajera
Triste pasó mi paloma, ya posada en mi palma lloró,
Oficio maldito el mío gritó, y su renuncia imploró
¿Qué sucede amiga mía, cansada estas del amor? No me respondió
Amado amo mío, la carta a mi pie amarrada, trae consigo su pronto dolor.
Pude abrir el mensaje, o quemarlo en mis dudas,
Pero temeroso abrí el arma de papel,
Apretados mis dientes y brillantes mis ojos, revelaron traición,
La dama mintió, mi paloma replicó, y mi paloma los ojos cerró.
Miré a la triste mensajera, parecía sufrir más que yo,
Si el dolor es a el engaño,
¿Por qué empapa su plumaje con el salado de sus ojos? Sufro por los amantes.
Alejo abrazos, separo manos, que terrible es mi labor, respondió
Las corolas fluorescentes del jardín acompañaron la ocasión
Las doncellas de coloridas alas del jardín se escondieron en su hogar.
Mi ave acompañante, en mi regazo comprendió la verdad,
Traiciones y esperas eternas y mensajes de odio, destrozó.
Hablé a mi amiga sobre noches de rocío, mejillas rojas, sobre mis primeras líneas románticas,
El mundo entero sabe de amar, nadie sabe olvidar, susurré a su oído,
Tú, paloma, abre las puertas, huele los miedos, toca el amor.
Decidida retomó el aliento, besó mi corazón, y voló hacia una nueva misión.
Triste pasó mi paloma, ya posada en mi palma lloró,
Oficio maldito el mío gritó, y su renuncia imploró
¿Qué sucede amiga mía, cansada estas del amor? No me respondió
Amado amo mío, la carta a mi pie amarrada, trae consigo su pronto dolor.
Pude abrir el mensaje, o quemarlo en mis dudas,
Pero temeroso abrí el arma de papel,
Apretados mis dientes y brillantes mis ojos, revelaron traición,
La dama mintió, mi paloma replicó, y mi paloma los ojos cerró.
Miré a la triste mensajera, parecía sufrir más que yo,
Si el dolor es a el engaño,
¿Por qué empapa su plumaje con el salado de sus ojos? Sufro por los amantes.
Alejo abrazos, separo manos, que terrible es mi labor, respondió
Las corolas fluorescentes del jardín acompañaron la ocasión
Las doncellas de coloridas alas del jardín se escondieron en su hogar.
Mi ave acompañante, en mi regazo comprendió la verdad,
Traiciones y esperas eternas y mensajes de odio, destrozó.
Hablé a mi amiga sobre noches de rocío, mejillas rojas, sobre mis primeras líneas románticas,
El mundo entero sabe de amar, nadie sabe olvidar, susurré a su oído,
Tú, paloma, abre las puertas, huele los miedos, toca el amor.
Decidida retomó el aliento, besó mi corazón, y voló hacia una nueva misión.