MARIO CUADROS
Intento de poeta
Callao y sus noches sin silencio,
y sus noches sin estrellas.
Callao nunca callado
y siempre con fúnebres velas.
Callao y sus días húmedos,
hay gotas de sangre en sus veredas,
hay espesor en el aire de puros,
hay navajas de mano en sus azucenas,
hay mugre de bala en sus muros;
y vuelve su noche, su noche tan ruidosa.
Camino entre el aire de compromiso del acompañante,
del que quiere cambiar
lo que nunca ha cambiado,
camino sin apoyo de nadie
como todo chalaco ha caminado.
Voy directo como paloma sin alas
a un abismo de pólvora
esperanzado en que mis allegados
vengan a la misma dirección que yo,
y vuelve la noche con su estruendosa balacera
interrumpiendo al estudiante,
interrumpiendo al madrugador,
interrumpiendo al progreso,
interrumpiendo todo
hasta la vista de ese cielo nocturno sin estrellas
que nos muestra una luna tan sola,
tan melancólica,
con una luz casi poética
que casi nadie se percata.
y sus noches sin estrellas.
Callao nunca callado
y siempre con fúnebres velas.
Callao y sus días húmedos,
hay gotas de sangre en sus veredas,
hay espesor en el aire de puros,
hay navajas de mano en sus azucenas,
hay mugre de bala en sus muros;
y vuelve su noche, su noche tan ruidosa.
Camino entre el aire de compromiso del acompañante,
del que quiere cambiar
lo que nunca ha cambiado,
camino sin apoyo de nadie
como todo chalaco ha caminado.
Voy directo como paloma sin alas
a un abismo de pólvora
esperanzado en que mis allegados
vengan a la misma dirección que yo,
y vuelve la noche con su estruendosa balacera
interrumpiendo al estudiante,
interrumpiendo al madrugador,
interrumpiendo al progreso,
interrumpiendo todo
hasta la vista de ese cielo nocturno sin estrellas
que nos muestra una luna tan sola,
tan melancólica,
con una luz casi poética
que casi nadie se percata.