Mi musa, mi luz oscura, mi amante invisible,
Mi sueño intangible, princesa de hadas.
Mi real vocación, mi iluso delito, mi almohada,
Guitarra sin cuerdas, canciones pasadas.
Mi mirada en el poema de su cuerpo,
La fiesta de la hoja en la hojarasca,
La locura de abrazarte desnuda
Sin morbo que quite la calma.
Hija de la reina de la noche,
Comandante de todo mi sino,
Mi piano escondido, el poema decente,
La flor deshojada, el sabor de los vinos.
Dos libros de Neruda, mis ojos.
Mi ropa repetida, su cama incandescente,
El primer decenio del siglo XXI,
Mis guantes negros, mi hijo en su vientre.
Mi tiempo casi completo, mis silencios,
Mi tristeza y mi manía,
Pero qué manía y pero qué tristeza.
Mi depresión y mi alegría.
Mi motivación intrínseca, la receptora,
El café de la mañana, el deseo insaciable,
Utopía irrevocable, mi huida,
Mi vuelta, la canción de las aves.
Mis colecciones casi baratas, mis casetes, mi zippo,
El humo representante de las nubes, de mi dolor.
La pieza sucinta, la ventana, el pestillo.
Tu seudo cariño, mi intriga, moreno el color.
Tu olvido amargo, mi amargura, mi añoranza,
El viento con que cae la hoja de la rama.
Mi pensar, su devenir, sentimentalismo patético
Y un deseo antiguo de sentirte en mi cama.
Mis tertulias, el preámbulo, mi majadería viva,
El vino, cóctel y el que no vino dejando de excusas mentiras.
Tú el tabaco y yo el papel, analogía sin quejas,
Para explicar como quedo cuando tú me dejas.
Besos ariscos, cielo inconsciente, tierra malvada,
Seudos abrazos, manos tomadas, miradas.
Besos negados, ruegos dolientes, tú liderabas.
Angustia que entras al pecho y de a poco envenenas mi calma.
Eres la hora que pasa, pero eres más la que no pasa,
Mi lápiz modesto, mi póster, la nada.
¡Que triste la vida sin ti de este poeta!
Cuando el día pasa apaminado, apaminado en casa
Apaminado: estado de reflexión con angustia. (palabra inventada por P.v.a)