Pamina

P.v.a

Poeta asiduo al portal
…

Mi musa, mi luz oscura, mi amante invisible,
Mi sueño intangible, princesa de hadas.
Mi real vocación, mi iluso delito, mi almohada,
Guitarra sin cuerdas, canciones pasadas.

Mi mirada en el poema de su cuerpo,
La fiesta de la hoja en la hojarasca,
La locura de abrazarte desnuda
Sin morbo que quite la calma.

Hija de la reina de la noche,
Comandante de todo mi sino,
Mi piano escondido, el poema decente,
La flor deshojada, el sabor de los vinos.

Dos libros de Neruda, mis ojos.
Mi ropa repetida, su cama incandescente,
El primer decenio del siglo XXI,
Mis guantes negros, mi hijo en su vientre.

Mi tiempo casi completo, mis silencios,
Mi tristeza y mi manía,
Pero qué manía y pero qué tristeza.
Mi depresión y mi alegría.

Mi motivación intrínseca, la receptora,
El café de la mañana, el deseo insaciable,
Utopía irrevocable, mi huida,
Mi vuelta, la canción de las aves.

Mis colecciones casi baratas, mis casetes, mi zippo,
El humo representante de las nubes, de mi dolor.
La pieza sucinta, la ventana, el pestillo.
Tu seudo cariño, mi intriga, moreno el color.

Tu olvido amargo, mi amargura, mi añoranza,
El viento con que cae la hoja de la rama.
Mi pensar, su devenir, sentimentalismo patético
Y un deseo antiguo de sentirte en mi cama.

Mis tertulias, el preámbulo, mi majadería viva,
El vino, cóctel y el que no vino dejando de excusas mentiras.
Tú el tabaco y yo el papel, analogía sin quejas,
Para explicar como quedo cuando tú me dejas.

Besos ariscos, cielo inconsciente, tierra malvada,
Seudos abrazos, manos tomadas, miradas.
Besos negados, ruegos dolientes, tú liderabas.
Angustia que entras al pecho y de a poco envenenas mi calma.

Eres la hora que pasa, pero eres más la que no pasa,
Mi lápiz modesto, mi póster, la nada.
¡Que triste la vida sin ti de este poeta!
Cuando el día pasa apaminado, apaminado en casa…

Apaminado: estado de reflexión con angustia. (palabra inventada por P.v.a)
 
Mi motivación intrínseca, la receptora,
El café de la mañana, el deseo insaciable,
Utopía irrevocable, mi huida,
Mi vuelta, la canción de las aves.



Celebro haber hallado esta pieza bellísima. No me alcanzan las estrellas. Las compenso con todos los astros posibles.

Un abrazo desde Buenos Aires... y ¡Mucho gusto!.
 
Bravo!

Nos perdiamos de tu talento, que lindo verte de nuevo...

Desde mi mundo un saco de fresas con muchas estrellas,
 
Gracias Sepulcher por hacerme saber tu ascendencia, gracias a mis versos...
Saludos.
 
…

Mi musa, mi luz oscura, mi amante invisible,
Mi sueño intangible, princesa de hadas.
Mi real vocación, mi iluso delito, mi almohada,
Guitarra sin cuerdas, canciones pasadas.

Mi mirada en el poema de su cuerpo,
La fiesta de la hoja en la hojarasca,
La locura de abrazarte desnuda
Sin morbo que quite la calma.

Hija de la reina de la noche,
Comandante de todo mi sino,
Mi piano escondido, el poema decente,
La flor deshojada, el sabor de los vinos.

Dos libros de Neruda, mis ojos.
Mi ropa repetida, su cama incandescente,
El primer decenio del siglo XXI,
Mis guantes negros, mi hijo en su vientre.

Mi tiempo casi completo, mis silencios,
Mi tristeza y mi manía,
Pero qué manía y pero qué tristeza.
Mi depresión y mi alegría.

Mi motivación intrínseca, la receptora,
El café de la mañana, el deseo insaciable,
Utopía irrevocable, mi huida,
Mi vuelta, la canción de las aves.

Mis colecciones casi baratas, mis casetes, mi zippo,
El humo representante de las nubes, de mi dolor.
La pieza sucinta, la ventana, el pestillo.
Tu seudo cariño, mi intriga, moreno el color.

Tu olvido amargo, mi amargura, mi añoranza,
El viento con que cae la hoja de la rama.
Mi pensar, su devenir, sentimentalismo patético
Y un deseo antiguo de sentirte en mi cama.

Mis tertulias, el preámbulo, mi majadería viva,
El vino, cóctel y el que no vino dejando de excusas mentiras.
Tú el tabaco y yo el papel, analogía sin quejas,
Para explicar como quedo cuando tú me dejas.

Besos ariscos, cielo inconsciente, tierra malvada,
Seudos abrazos, manos tomadas, miradas.
Besos negados, ruegos dolientes, tú liderabas.
Angustia que entras al pecho y de a poco envenenas mi calma.

Eres la hora que pasa, pero eres más la que no pasa,
Mi lápiz modesto, mi póster, la nada.
¡Que triste la vida sin ti de este poeta!
Cuando el día pasa apaminado, apaminado en casa…

Apaminado: estado de reflexión con angustia. (palabra inventada por P.v.a)


Un poema que nada mas de tu pluma debe de ser, el amor a piel, caliente frio, abusurdo, amargo, placentero y terminantemente abrasador! excelente! cuidateme.

Felix.
 
Gracias Guadalupe, yo no soy de aquí, ni soy de allá, por eso no me fui, pero tampoco estoy...
Abrazos.
 
…

Mi musa, mi luz oscura, mi amante invisible,
Mi sueño intangible, princesa de hadas.
Mi real vocación, mi iluso delito, mi almohada,
Guitarra sin cuerdas, canciones pasadas.

Mi mirada en el poema de su cuerpo,
La fiesta de la hoja en la hojarasca,
La locura de abrazarte desnuda
Sin morbo que quite la calma.

Hija de la reina de la noche,
Comandante de todo mi sino,
Mi piano escondido, el poema decente,
La flor deshojada, el sabor de los vinos.

Dos libros de Neruda, mis ojos.
Mi ropa repetida, su cama incandescente,
El primer decenio del siglo XXI,
Mis guantes negros, mi hijo en su vientre.

Mi tiempo casi completo, mis silencios,
Mi tristeza y mi manía,
Pero qué manía y pero qué tristeza.
Mi depresión y mi alegría.

Mi motivación intrínseca, la receptora,
El café de la mañana, el deseo insaciable,
Utopía irrevocable, mi huida,
Mi vuelta, la canción de las aves.

Mis colecciones casi baratas, mis casetes, mi zippo,
El humo representante de las nubes, de mi dolor.
La pieza sucinta, la ventana, el pestillo.
Tu seudo cariño, mi intriga, moreno el color.

Tu olvido amargo, mi amargura, mi añoranza,
El viento con que cae la hoja de la rama.
Mi pensar, su devenir, sentimentalismo patético
Y un deseo antiguo de sentirte en mi cama.

Mis tertulias, el preámbulo, mi majadería viva,
El vino, cóctel y el que no vino dejando de excusas mentiras.
Tú el tabaco y yo el papel, analogía sin quejas,
Para explicar como quedo cuando tú me dejas.

Besos ariscos, cielo inconsciente, tierra malvada,
Seudos abrazos, manos tomadas, miradas.
Besos negados, ruegos dolientes, tú liderabas.
Angustia que entras al pecho y de a poco envenenas mi calma.

Eres la hora que pasa, pero eres más la que no pasa,
Mi lápiz modesto, mi póster, la nada.
¡Que triste la vida sin ti de este poeta!
Cuando el día pasa apaminado, apaminado en casa…

Apaminado: estado de reflexión con angustia. (palabra inventada por P.v.a)


muy bueno tu poema
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba