Para Alejandra

rosanabordoli

Poeta que considera el portal su segunda casa
“He de partir
Pero ¡arremete, viajera!”
Alejandra Pizarnik

Me dolió tu congoja
de viajera extraviada
y comprendí tu delirio
de frenética inocencia
de los amores frustrados
de las inacabables pérdidas.

Te hastiaron los puertos vacíos
los pañuelos empapados
los barcos ausentes
la libertad condicionada
las miradas de piedra
las noches sin descanso.

Y cerraste los ojos a los días
y negaste a tu dolor la calma
apagaste el sol que te quemaba
y cerraste la puerta a la cordura
y te hundiste en el abismo
asesinando a tu propia sombra.

Cansada de estar cansada
en busca de la “gran muerte”
abordaste una constelación
que te llevó hasta el crepúsculo
sobrevolando el mar
mas allá de las miserias.

Rosana
07/12/05​
 
“He de partir
Pero ¡arremete, viajera!”
Alejandra Pizarnik

Me dolió tu congoja
de viajera extraviada
y comprendí tu delirio
de frenética inocencia
de los amores frustrados
de las inacabables pérdidas.

Te hastiaron los puertos vacíos
los pañuelos empapados
los barcos ausentes
la libertad condicionada
las miradas de piedra
las noches sin descanso.

Y cerraste los ojos a los días
y negaste a tu dolor la calma
apagaste el sol que te quemaba
y cerraste la puerta a la cordura
y te hundiste en el abismo
asesinando a tu propia sombra.

Cansada de estar cansada
en busca de la “gran muerte”
abordaste una constelación
que te llevó hasta el crepúsculo
sobrevolando el mar
mas allá de las miserias.

Rosana
07/12/05​

Uff! Triste y sentido tributo con un magistral cierre.
Ahora mora...
entre astros,
y canticos azules
que le cantan
al firmamento


Un sentido abrazo...
 
“He de partir
Pero ¡arremete, viajera!”
Alejandra Pizarnik

Me dolió tu congoja
de viajera extraviada
y comprendí tu delirio
de frenética inocencia
de los amores frustrados
de las inacabables pérdidas.

Te hastiaron los puertos vacíos
los pañuelos empapados
los barcos ausentes
la libertad condicionada
las miradas de piedra
las noches sin descanso.

Y cerraste los ojos a los días
y negaste a tu dolor la calma
apagaste el sol que te quemaba
y cerraste la puerta a la cordura
y te hundiste en el abismo
asesinando a tu propia sombra.

Cansada de estar cansada
en busca de la “gran muerte”
abordaste una constelación
que te llevó hasta el crepúsculo
sobrevolando el mar
mas allá de las miserias.

Rosana
07/12/05​


Es curioso que no haya leído algo acerca de ella, pero es verdad que la gente que hace un arte escribiendo o pintando o esculpiendo, siempre tienen un pequeño problema de depresión que termina terminándolos.

Eugenio
 
Es curioso que no haya leído algo acerca de ella, pero es verdad que la gente que hace un arte escribiendo o pintando o esculpiendo, siempre tienen un pequeño problema de depresión que termina terminándolos.

Eugenio

Gracias Eugenio, Alejandra era una gran poeta...saluditos
 
“He de partir
Pero ¡arremete, viajera!”
Alejandra Pizarnik

Me dolió tu congoja
de viajera extraviada
y comprendí tu delirio
de frenética inocencia
de los amores frustrados
de las inacabables pérdidas.

Te hastiaron los puertos vacíos
los pañuelos empapados
los barcos ausentes
la libertad condicionada
las miradas de piedra
las noches sin descanso.

Y cerraste los ojos a los días
y negaste a tu dolor la calma
apagaste el sol que te quemaba
y cerraste la puerta a la cordura
y te hundiste en el abismo
asesinando a tu propia sombra.

Cansada de estar cansada
en busca de la “gran muerte”
abordaste una constelación
que te llevó hasta el crepúsculo
sobrevolando el mar
mas allá de las miserias.

Rosana
07/12/05​


Magnífico poema, un sentido homenaje...
:::blush::: Un abrazo. dany.
 
“He de partir
Pero ¡arremete, viajera!”
Alejandra Pizarnik

Me dolió tu congoja
de viajera extraviada
y comprendí tu delirio
de frenética inocencia
de los amores frustrados
de las inacabables pérdidas.

Te hastiaron los puertos vacíos
los pañuelos empapados
los barcos ausentes
la libertad condicionada
las miradas de piedra
las noches sin descanso.

Y cerraste los ojos a los días
y negaste a tu dolor la calma
apagaste el sol que te quemaba
y cerraste la puerta a la cordura
y te hundiste en el abismo
asesinando a tu propia sombra.

Cansada de estar cansada
en busca de la “gran muerte”
abordaste una constelación
que te llevó hasta el crepúsculo
sobrevolando el mar
mas allá de las miserias.

Rosana
07/12/05​


Es un bonito homenaje en inspirados versos. Me ha gustado mucho. Saludos.
 

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