marco cuadro
Poeta recién llegado
Ante la inmensidad del blanco papel
tu figura surge de la nada.
Aparece en relámpagos de la mente
en confusas sensaciones de controversial belleza.
Cada minuto vivido, bueno o malo,
qué importa! Si ya fue sentido.
Cada instante compartido ha sembrado
en mi historia una letra, una hoja de mi libro.
En erupción de recuerdos
mi alma necesita gritarlos,
sacarlos fuera, mirarlos a la cara.
Poder admirar su grandeza
y dimensionar su pequeñez.
Terminar lo comenzado
y comenzar lo terminado.
Cada momento acumulado,
guardado para disfrutar luego,
cuando tuviera tiempo.
Cuando ya no quede mas para sumar.
En un cuerpo pletórico se amontonan
y quieren escapar a la luz.
Para evitar su huida descontrolada
coloqué una soga apretada
en su pasaje restringido.
Es ese nudo en mi garganta
que no deja pasar ni un gemido,
el que inunda mis ojos en lágrimas,
cada vez que pienso en lo vivido
y en lo que quedó en el camino.
En cuántas cosas pendientes,
… cuántas olvidadas.
Y en la urgencia del acopio
cuidar no callar un te quiero,
no guardar ningún beso
o escatimar un perdón.
Sentir que en el lento naufragio de la vida
se ha rescatado lo mejor
y la alegría que en la lista de sobrevivientes,
estamos vos y yo.
tu figura surge de la nada.
Aparece en relámpagos de la mente
en confusas sensaciones de controversial belleza.
Cada minuto vivido, bueno o malo,
qué importa! Si ya fue sentido.
Cada instante compartido ha sembrado
en mi historia una letra, una hoja de mi libro.
En erupción de recuerdos
mi alma necesita gritarlos,
sacarlos fuera, mirarlos a la cara.
Poder admirar su grandeza
y dimensionar su pequeñez.
Terminar lo comenzado
y comenzar lo terminado.
Cada momento acumulado,
guardado para disfrutar luego,
cuando tuviera tiempo.
Cuando ya no quede mas para sumar.
En un cuerpo pletórico se amontonan
y quieren escapar a la luz.
Para evitar su huida descontrolada
coloqué una soga apretada
en su pasaje restringido.
Es ese nudo en mi garganta
que no deja pasar ni un gemido,
el que inunda mis ojos en lágrimas,
cada vez que pienso en lo vivido
y en lo que quedó en el camino.
En cuántas cosas pendientes,
… cuántas olvidadas.
Y en la urgencia del acopio
cuidar no callar un te quiero,
no guardar ningún beso
o escatimar un perdón.
Sentir que en el lento naufragio de la vida
se ha rescatado lo mejor
y la alegría que en la lista de sobrevivientes,
estamos vos y yo.
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