Para el frío de tus mañanas.

Nicolás Rangel

Poeta recién llegado
Te imagino por la calle
vestida solamente
con poesía
y mi reloj pierde su prisa,
el día se hace una vida
y en el cielo,
para mí,
las nubes dibujan tu sonrisa.

Te pienso así
caminando sin pausa,
mañana fría de alcantarilla,
con el tiempo rasgando tu pantorrilla,
culpa de una noche mala
que cuelga en tus pestañas
y en el vaivén de tu rutina.

Con un rojo
besando tu sonrisa,
regalas fantasías,
talento para hacerte poesías
que cuelgas y abandonas
cada que doblas una esquina.

Te imagino
y tu aroma me envuelve,
me hace soñar
a párpado abierto
con el tambaleo
de tu hermoso y húmedo cabello.

Con la altura de tu existencia
que golpea mis fantasías
y pone mis dedos
a bailar
sobre un folio
al ritmo de tu pisada.

Y el tiempo pasa
pero no en mi mañana
donde aquí sentado
con una taza vacía en la mano
te pienso
y pinto el cuadro
de todas tus mañanas.

De tus manos vacías
buscando una caricia,
con el resplandor de tus ojos
alumbrando ilusiones perdidas.

Y el tiempo pasa
y aunque no lo siento,
se hace tarde.

Se hace tarde
para decir te quiero,
y te suene diferente
a todas las demás veces
que te han besado.

Se hace tarde
para aplaudirle a la vida
y agradecerle al viento
lo revuelto de tus cabellos.

Para jugar con tus dedos
y sonrojar a tus sueños,
para acabar
con esta grosería
que vive entre tu mirada y la mía.

Se hace tarde
para mandarte un mensaje
y me regales tu sonrisa.

Lo siento
a veces la puntualidad
no depende
de la prisa.

Te beso
en esta mañana fría,
despidiéndome de ti
que vives en mis letras
y al otro lado de mi existencia.

Cerrando esta libreta,
es un hasta pronto
procurando
durante el intento
no morir
dentro de tu cuerpo.

Que vive también
enredado en esta poesía
 
Te imagino por la calle
vestida solamente
con poesía
y mi reloj pierde su prisa,
el día se hace una vida
y en el cielo,
para mí,
las nubes dibujan tu sonrisa.

Te pienso así
caminando sin pausa,
mañana fría de alcantarilla,
con el tiempo rasgando tu pantorrilla,
culpa de una noche mala
que cuelga en tus pestañas
y en el vaivén de tu rutina.

Con un rojo
besando tu sonrisa,
regalas fantasías,
talento para hacerte poesías
que cuelgas y abandonas
cada que doblas una esquina.

Te imagino
y tu aroma me envuelve,
me hace soñar
a párpado abierto
con el tambaleo
de tu hermoso y húmedo cabello.

Con la altura de tu existencia
que golpea mis fantasías
y pone mis dedos
a bailar
sobre un folio
al ritmo de tu pisada.

Y el tiempo pasa
pero no en mi mañana
donde aquí sentado
con una taza vacía en la mano
te pienso
y pinto el cuadro
de todas tus mañanas.

De tus manos vacías
buscando una caricia,
con el resplandor de tus ojos
alumbrando ilusiones perdidas.

Y el tiempo pasa
y aunque no lo siento,
se hace tarde.

Se hace tarde
para decir te quiero,
y te suene diferente
a todas las demás veces
que te han besado.

Se hace tarde
para aplaudirle a la vida
y agradecerle al viento
lo revuelto de tus cabellos.

Para jugar con tus dedos
y sonrojar a tus sueños,
para acabar
con esta grosería
que vive entre tu mirada y la mía.

Se hace tarde
para mandarte un mensaje
y me regales tu sonrisa.

Lo siento
a veces la puntualidad
no depende
de la prisa.

Te beso
en esta mañana fría,
despidiéndome de ti
que vives en mis letras
y al otro lado de mi existencia.

Cerrando esta libreta,
es un hasta pronto
procurando
durante el intento
no morir
dentro de tu cuerpo.

Que vive también
enredado en esta poesía
Bellas y sugerentes imagenes para un hermoso poema de amor basado en una original idea bien desarrollada. Muy bueno amigo Nicolás. Un saludo. Paco.
 

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