Poetacandente
Poeta asiduo al portal
Se cierra el ojo como dos cortinas apuradas,
contorneando, horizontales, el negro vasto,
y cae en letargo el sueño a las madrugadas
como una blanda manta de rocío al pasto.
¡Pero helas ahí, a las cortinas de tu fallecer,
cerrándose como dos mandíbulas sobre tus ojos!
Y la muerte, harta de odio, a tu parecer,
caerá brutal ¡como las iras sobre los enojos!
Porque te amo, así de inútil, ya lo advierto...
quien se diera muerte en esta cuerda floja,
a la deriva, rumbo al mar, el alma no se moja,
ni muere junto con quien ya se halla muerto.
¿Acaso no hay mejor cura para la muerte,
que tener el ojo en alerta y la garra bien erguida?
pues, tu vida jamás será digna de tu muerte,
pero tu muerte será quien te haga digno de tu vida.
Y discúlpame si te sueno pesimista.
contorneando, horizontales, el negro vasto,
y cae en letargo el sueño a las madrugadas
como una blanda manta de rocío al pasto.
¡Pero helas ahí, a las cortinas de tu fallecer,
cerrándose como dos mandíbulas sobre tus ojos!
Y la muerte, harta de odio, a tu parecer,
caerá brutal ¡como las iras sobre los enojos!
Porque te amo, así de inútil, ya lo advierto...
quien se diera muerte en esta cuerda floja,
a la deriva, rumbo al mar, el alma no se moja,
ni muere junto con quien ya se halla muerto.
¿Acaso no hay mejor cura para la muerte,
que tener el ojo en alerta y la garra bien erguida?
pues, tu vida jamás será digna de tu muerte,
pero tu muerte será quien te haga digno de tu vida.
Y discúlpame si te sueno pesimista.