Para qué la vida

jorge enrique mantilla

Poeta asiduo al portal
Para qué la vida



No hemos sabido para qué es la vida

Ni de lo hermosa de la naturaleza, que nos acoge permanecida

No hemos comprendido de sus lecciones aprendidas

Se nos fue la existencia por este mundo desconocida



Para que tantos egos acumulados, de sus miserables riquezas

Si ruedas por el mundo y a la postre algún día tropiezas

Se crees dueño de mansiones, cercadas de fortalezas

Sabiendo que tienes a su alrededor, caminos polvorientos de pobreza



Para que tantas haciendas, llenas de animales y otros ganados

Si crees que has recorrido el mundo, de paisajes caminados

Fincas de veraneo, de playas sin mares, de burbujas, deseados

Si lo que tienes, aún no has empezado y ya se sientes fatigado



Para que tantas ínfulas de liderazgo y del maldito poder

Si gastas el tiempo, atropellando al contrincante, hasta hacerlo desaparecer

Con argucias, crees que con sus recios vendavales, logras estremecer

Vendrá la calma con su atardecer y sin luna, lo acogerá el anochecer



Para que tanta envidia, rencor y sed de venganza

Si no tenemos tolerancia, desaparecerá del cielo la noble esperanza

Si la tierra es hermosa, de sus manjares para todos alcanza

Vivamos felices y unidos, derrotemos entre todos la desconfianza



Para que tanta ropa de marca, si a este mundo llegamos desnudos

Si solo sirve para cubrir lo que la naturaleza nos ha dado como escudo

Para que tantos perfúmenos de gardenias y jazmines

Si crees que el amor llega y el olor lo determina y lo defines



Ha llegado la hora de morir y partir de este mundo

Atrás quedaron las riquezas y el poder de anhelos vagabundo

Ya no valen oraciones, ni agua bendita para el pobre moribundo

Ni cajas mortuorias de lujo, si los olores son iguales y nauseabundos

Si no supimos vivir con creces la vida y la muerte nos la arrebató en un segundo



“Joreman” Jorge Enrique Mantilla - Bucaramanga junio 24-2019

 
Para qué la vida



No hemos sabido para qué es la vida

Ni de lo hermosa de la naturaleza, que nos acoge permanecida

No hemos comprendido de sus lecciones aprendidas

Se nos fue la existencia por este mundo desconocida



Para que tantos egos acumulados, de sus miserables riquezas

Si ruedas por el mundo y a la postre algún día tropiezas

Se crees dueño de mansiones, cercadas de fortalezas

Sabiendo que tienes a su alrededor, caminos polvorientos de pobreza



Para que tantas haciendas, llenas de animales y otros ganados

Si crees que has recorrido el mundo, de paisajes caminados

Fincas de veraneo, de playas sin mares, de burbujas, deseados

Si lo que tienes, aún no has empezado y ya se sientes fatigado



Para que tantas ínfulas de liderazgo y del maldito poder

Si gastas el tiempo, atropellando al contrincante, hasta hacerlo desaparecer

Con argucias, crees que con sus recios vendavales, logras estremecer

Vendrá la calma con su atardecer y sin luna, lo acogerá el anochecer



Para que tanta envidia, rencor y sed de venganza

Si no tenemos tolerancia, desaparecerá del cielo la noble esperanza

Si la tierra es hermosa, de sus manjares para todos alcanza

Vivamos felices y unidos, derrotemos entre todos la desconfianza



Para que tanta ropa de marca, si a este mundo llegamos desnudos

Si solo sirve para cubrir lo que la naturaleza nos ha dado como escudo

Para que tantos perfúmenos de gardenias y jazmines

Si crees que el amor llega y el olor lo determina y lo defines



Ha llegado la hora de morir y partir de este mundo

Atrás quedaron las riquezas y el poder de anhelos vagabundo

Ya no valen oraciones, ni agua bendita para el pobre moribundo

Ni cajas mortuorias de lujo, si los olores son iguales y nauseabundos

Si no supimos vivir con creces la vida y la muerte nos la arrebató en un segundo



“Joreman” Jorge Enrique Mantilla - Bucaramanga junio 24-2019
Muy buenas interrogantes en esta gran y profunda reflexión… Un gusto leerle, un abrazo
 

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