Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Mañana de mercado ambulante
puestos de todas clases,
gentío y voces altas...
¡Ay que lío!
Tantas cosas hay, que entra un mareo
haze calor de infierno y demonios trapicheros,
para nada te relajas en este mercadillo fiero
que te da una buena paliza y tus piés, gritan ¡Muero!.
Ahí se ven dos señoras
que discuten por un mismo pañuelo,
mientras el vendedor las llama al orden
y no se llega a ningún acuerdo.
Todos gritan:- ¡ A dos, tres, cuatro euros!
- Rebusquen en los montones... -¡Que ya estoy recogiendo!
-¡Compre algo pá el niño, no me sea tacañero!
¡En ese momento los monederos, están contentos!
Es la mañana agitada, llena de colorido
donde te puedes comprar desde bragas,
cachivaches, vestidos, vaqueros y faldas
y hasta un buen buen sombrero.
Luego están las verduras, frutas varias y caramelos
y terminas con más bolsas de las que tu pensabas,
llegas a casa cargada y cansada, con el ego satisfecho
solo que te preguntas...¿Para que me he comprado, esto?
Rosario de Cuenca Esteban
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