adopos
adopos
Para qué…
Para qué tus palabras
para qué las mías
amor.
He llegado y me inundas:
Con tus mejillas de rocío
Con tus abrazos de flor
Con tu perfume…
Con quejas de ausencia mía
Con tus risas nerviosas
con tus labios al aire
con tus golpes a mi pecho…
El ojos de ojal se estira
El fiel embandera su cola
El plato, la tasa con mi nombre
El lecho azul interminable
La ventana para el amanecer…
El cuarto que encierra tus palabras
Está todo de lo que me hablabas, amor.
He venido a liberarte:
¡De tu soledad herida!
¡De un vals que no termina!
¡Del perfume mismo!
¡Del juglar huanchaco!
¡Del invierno-otoño en ti!
¡Para qué tus palabras,
para qué las mías!
Acaso no te extraño!?
Es que no sabes que:
¡He venido a liberarme de mí, de ti!
¡De la niña para hacerla mujer!
adopos
Para qué tus palabras
para qué las mías
amor.
He llegado y me inundas:
Con tus mejillas de rocío
Con tus abrazos de flor
Con tu perfume…
Con quejas de ausencia mía
Con tus risas nerviosas
con tus labios al aire
con tus golpes a mi pecho…
El ojos de ojal se estira
El fiel embandera su cola
El plato, la tasa con mi nombre
El lecho azul interminable
La ventana para el amanecer…
El cuarto que encierra tus palabras
Está todo de lo que me hablabas, amor.
He venido a liberarte:
¡De tu soledad herida!
¡De un vals que no termina!
¡Del perfume mismo!
¡Del juglar huanchaco!
¡Del invierno-otoño en ti!
¡Para qué tus palabras,
para qué las mías!
Acaso no te extraño!?
Es que no sabes que:
¡He venido a liberarme de mí, de ti!
¡De la niña para hacerla mujer!
adopos
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