Abrahám Emilio
Emilio.
Me gusta escribir lo que me dicta al oído
el alma blanca de un amor que me ata a ti,
decir que los sueños me llenan de la frescura de tu risa,
y hasta la piel de la alborada fría se llena
de tu candor en los días del éxtasis,
una sonata me acompaña a escribir cosas
que solo un corazón dicta en un idioma
y que el amor mismo traduce y lleva a mi mente
a proferir estas palabras...
Me gusta escribir aquello por lo que persigo,
bajo la sombra de una flor que se asemeja a tus labios,
como que las caricias se tiñen de luz como fuego
en la mirada y las manos buscan tocar tu rostro...
El viento de un suspiro se mece como humo hacia el cielo
y por fin estar junto a mí,
una corriente fría y primorosa se posa en mi alma
y una risa nerviosa y risueña cubre en las mejillas.
Me gusta escribir con las propias palabras que mi corazón
ya encadenado a sentimiento dicta poco a poco,
tras la calma de un sueño que quiere ser realidad;
y como que se puede oír melodías hasta en cosas inanimadas,
la dulzura de un amanecer se parece a ti,
serán señales en lo alto y que te dicen también que
estarás pensando en mí y me extrañas tanto,
tus manos y tu voz misma buscan parte de mi mundo...
Me gusta escribirte porque abro puertas
más allá de fantasías, encontrando inspiración,
regando por el mundo este delirio y este desvelo
de invocar tu nombre bajo una vela
que quema el espíritu testarudo,
y el eco que me dice que tu nombre ya no se aleja nunca.
Me gusta escribirte para mimarte, para que yo
sea un libro abierto libre de heridas y entiendas
que mi alma no te miente y que eres esa musa
que se esconde tras un secreto que todos ignoran
pero tú lo sabes y que solo me ocultas el sí,
mas con el tiempo estaré escribiendo
hasta agotar esta inspiración inagotable
de estar ya rendido no a los caprichos
mas bien a tus encantos.
Escribirte es una luz, una llamarada, más allá de una lágrima,
más allá de una palabra, es como encontrar
el significado de la voz que dicta el corazón
a un cuerpo que tirita por verte.
el alma blanca de un amor que me ata a ti,
decir que los sueños me llenan de la frescura de tu risa,
y hasta la piel de la alborada fría se llena
de tu candor en los días del éxtasis,
una sonata me acompaña a escribir cosas
que solo un corazón dicta en un idioma
y que el amor mismo traduce y lleva a mi mente
a proferir estas palabras...
Me gusta escribir aquello por lo que persigo,
bajo la sombra de una flor que se asemeja a tus labios,
como que las caricias se tiñen de luz como fuego
en la mirada y las manos buscan tocar tu rostro...
El viento de un suspiro se mece como humo hacia el cielo
y por fin estar junto a mí,
una corriente fría y primorosa se posa en mi alma
y una risa nerviosa y risueña cubre en las mejillas.
Me gusta escribir con las propias palabras que mi corazón
ya encadenado a sentimiento dicta poco a poco,
tras la calma de un sueño que quiere ser realidad;
y como que se puede oír melodías hasta en cosas inanimadas,
la dulzura de un amanecer se parece a ti,
serán señales en lo alto y que te dicen también que
estarás pensando en mí y me extrañas tanto,
tus manos y tu voz misma buscan parte de mi mundo...
Me gusta escribirte porque abro puertas
más allá de fantasías, encontrando inspiración,
regando por el mundo este delirio y este desvelo
de invocar tu nombre bajo una vela
que quema el espíritu testarudo,
y el eco que me dice que tu nombre ya no se aleja nunca.
Me gusta escribirte para mimarte, para que yo
sea un libro abierto libre de heridas y entiendas
que mi alma no te miente y que eres esa musa
que se esconde tras un secreto que todos ignoran
pero tú lo sabes y que solo me ocultas el sí,
mas con el tiempo estaré escribiendo
hasta agotar esta inspiración inagotable
de estar ya rendido no a los caprichos
mas bien a tus encantos.
Escribirte es una luz, una llamarada, más allá de una lágrima,
más allá de una palabra, es como encontrar
el significado de la voz que dicta el corazón
a un cuerpo que tirita por verte.
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