Nommo
Poeta veterano en el portal
Ser mujer no tiene nada de especial.
¿ Por qué engalanarse ? Y ante quién...
Caemos dentro de la espiral.
Es un mundo interno, de pensamientos y sentimientos, que nos atrapa.
Evitamos pronunciarnos. No queremos salir ahí fuera, por medio de la conducta.
Evitamos el comportamiento.
Evitamos la comprensión.
Evitamos el talento.
La exhibición.
Amas de casa, que a veces, cosen y cantan, y otras, guisan platos que están deliciosos.
Amas de casa, que cambian pañales, y cuidan a sus bebés, hermosos.
Amas de casa que son prudentes, en los Mare Magnum de gente.
Me parece fundamental, ser decentes.
Y no renuncio a mi inteligencia...
Desde fuera, se ve todo muy bonito.
La mujer es bella, y ahí, no hay delito.
La mujer puede sentirse incómoda, en un momento dado.
Y rechaza al varón. La dama no quiere al caballero.
Que se marche, con su escudero, como caballero andante.
Y así es... Que lo bueno, no es gratis. Mucha potencia, bajo control.
Mucha pericia...
Como los coches teledirigidos, por control remoto.
Y la mujer se puede poner a cien revoluciones por minuto, y como una moto.
Trotan y galopan, y van por otras veredas, más eróticas. Cambian de ruta.
Y así, parece que disfrutan.
¿ Por qué engalanarse ? Y ante quién...
Caemos dentro de la espiral.
Es un mundo interno, de pensamientos y sentimientos, que nos atrapa.
Evitamos pronunciarnos. No queremos salir ahí fuera, por medio de la conducta.
Evitamos el comportamiento.
Evitamos la comprensión.
Evitamos el talento.
La exhibición.
Amas de casa, que a veces, cosen y cantan, y otras, guisan platos que están deliciosos.
Amas de casa, que cambian pañales, y cuidan a sus bebés, hermosos.
Amas de casa que son prudentes, en los Mare Magnum de gente.
Me parece fundamental, ser decentes.
Y no renuncio a mi inteligencia...
Desde fuera, se ve todo muy bonito.
La mujer es bella, y ahí, no hay delito.
La mujer puede sentirse incómoda, en un momento dado.
Y rechaza al varón. La dama no quiere al caballero.
Que se marche, con su escudero, como caballero andante.
Y así es... Que lo bueno, no es gratis. Mucha potencia, bajo control.
Mucha pericia...
Como los coches teledirigidos, por control remoto.
Y la mujer se puede poner a cien revoluciones por minuto, y como una moto.
Trotan y galopan, y van por otras veredas, más eróticas. Cambian de ruta.
Y así, parece que disfrutan.
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