Gaspar Silvó
Poeta recién llegado
podría pasar horas mirando tu foto
recordando cada espacio, cada milímetro
viendo tus imperfecciones
y también tus perfecciones
podría mirar, por ejemplo, tus mejillas;
almohadillas donde descansaban mis labios
y a veces mi frente, que le daban esa ternura
tan necesaria, a tu exquisito rostro
repasaría y contaría cada una de tus pestañas,
que eran largas, porque largo era tu mirar.
y como buen masoquista melancólico
me dejaría apuñalar por tus ojos.
iría y vendría en tu pelo suelto
negro como la noche sin luna
que era la más lisa cortina de seda
para ocultar tus más tristes pensamientos.
y así miraría y miraría
y viviría toda una vida,
pensando en la que ya me quitaste,
tú, malhechora piel canela.
podría pasar horas mirando tu foto,
pero al igual que aquellas veces
me sabría de memoria tu exterior,
bien no podré nunca ver tu corazón.
recordando cada espacio, cada milímetro
viendo tus imperfecciones
y también tus perfecciones
podría mirar, por ejemplo, tus mejillas;
almohadillas donde descansaban mis labios
y a veces mi frente, que le daban esa ternura
tan necesaria, a tu exquisito rostro
repasaría y contaría cada una de tus pestañas,
que eran largas, porque largo era tu mirar.
y como buen masoquista melancólico
me dejaría apuñalar por tus ojos.
iría y vendría en tu pelo suelto
negro como la noche sin luna
que era la más lisa cortina de seda
para ocultar tus más tristes pensamientos.
y así miraría y miraría
y viviría toda una vida,
pensando en la que ya me quitaste,
tú, malhechora piel canela.
podría pasar horas mirando tu foto,
pero al igual que aquellas veces
me sabría de memoria tu exterior,
bien no podré nunca ver tu corazón.