Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
El amor está buscando extraterrestres,
personajes vivos de cuentos de hadas
que se amen como salvajes bajo un puente,
cuando viven al borde de las armas.
Está buscando juramentos eternos,
enamorados que deshojen flores en el río
suspirando por unos sentimientos
que se disfrazan de soledad en el gentío.
Anda en busca de consejos y poemas
y cree que todo tiene una solución,
es un tonto que pierde siempre la cabeza
pretendiendo que le den el corazón.
Es un bufón demasiado serio para ver la realidad,
un avión de papel al que destruye el agua,
un enamorado ciego, un hobbie, una enfermedad,
un saludo de revés que bienvenido se va.
Y anda de refugiado en los barrios pobres
jugando de noble frente a un par de labios,
sintiéndose fiel en camas dobles
y mintiendo siempre que se van las manos.
Es un actor fracasado, caído en películas caseras,
un conductor con licencia vencida que renovó ayer,
un enamorado mudo, un extraterrestre,
una bolsa de azúcar en medio de tres litros de café.
Y vive de mendigo, de ignorado,
de limonada con sabor a resfriado,
trabaja doble hora en lugares absurdos
y siempre busca humanos
siendo él pasajero de otro mundo.
personajes vivos de cuentos de hadas
que se amen como salvajes bajo un puente,
cuando viven al borde de las armas.
Está buscando juramentos eternos,
enamorados que deshojen flores en el río
suspirando por unos sentimientos
que se disfrazan de soledad en el gentío.
Anda en busca de consejos y poemas
y cree que todo tiene una solución,
es un tonto que pierde siempre la cabeza
pretendiendo que le den el corazón.
Es un bufón demasiado serio para ver la realidad,
un avión de papel al que destruye el agua,
un enamorado ciego, un hobbie, una enfermedad,
un saludo de revés que bienvenido se va.
Y anda de refugiado en los barrios pobres
jugando de noble frente a un par de labios,
sintiéndose fiel en camas dobles
y mintiendo siempre que se van las manos.
Es un actor fracasado, caído en películas caseras,
un conductor con licencia vencida que renovó ayer,
un enamorado mudo, un extraterrestre,
una bolsa de azúcar en medio de tres litros de café.
Y vive de mendigo, de ignorado,
de limonada con sabor a resfriado,
trabaja doble hora en lugares absurdos
y siempre busca humanos
siendo él pasajero de otro mundo.