Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caminan decenas de hormigas mi cuerpo
y hay un incendio si te acercas a él,
mares agitados creando tornados en el desierto
y lunas gritando piedad o placer.
Ten compasión y llévame lejos,
tan lejos que crean que por fin me perdí,
no le creas ni una palabra a los espejos,
que soy quien te desea, créemelas a mí.
Tiene sonido tu nombre a látigos de buen amor,
tus caderas parecen tierras nuevas por descubrir,
se agita mi voz, cierro los ojos y siento pudor
de imaginar las faenas que creas al seducir.
Se escuchan los golpes en el espacio,
se escucha el doblar de un tambor,
jalan aire mis pulmones, si me besas despacio,
aplaudo con fuerza, gritando tu amor.
En tu boca excedió mi lengua su libertad,
en tus muslos mis manos hicieron camino,
aparento tres veces cuadradas mi edad,
pero eso no importa contigo en mi destino.
Prohibida la entrada a mis pensamientos
para esos puritanos que se dan por el pecho,
creyéndose sus historias con falsos remiendos,
mírame a mí, que te deseo por derecho.
y hay un incendio si te acercas a él,
mares agitados creando tornados en el desierto
y lunas gritando piedad o placer.
Ten compasión y llévame lejos,
tan lejos que crean que por fin me perdí,
no le creas ni una palabra a los espejos,
que soy quien te desea, créemelas a mí.
Tiene sonido tu nombre a látigos de buen amor,
tus caderas parecen tierras nuevas por descubrir,
se agita mi voz, cierro los ojos y siento pudor
de imaginar las faenas que creas al seducir.
Se escuchan los golpes en el espacio,
se escucha el doblar de un tambor,
jalan aire mis pulmones, si me besas despacio,
aplaudo con fuerza, gritando tu amor.
En tu boca excedió mi lengua su libertad,
en tus muslos mis manos hicieron camino,
aparento tres veces cuadradas mi edad,
pero eso no importa contigo en mi destino.
Prohibida la entrada a mis pensamientos
para esos puritanos que se dan por el pecho,
creyéndose sus historias con falsos remiendos,
mírame a mí, que te deseo por derecho.