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Pastoral

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PASTORAL



Oh, y cómo la vida se desliza sobre la asombrada pradera

cómo la lágrima que te contiene y enjoya

surca pétalos para morir en el coral de tus suspiros

dulce suicidio de mariposa y fuego.



Pisadas sin recurso sobre cielos anublados

gaviotas o crótalos lujuriosos encandilan los atardeceres

mientras las ciudades rencorosas se maquillan y embrutecen con neones

y ríos metálicos conducen los tranvías a su inexorable escondite.



La ciudad y su laberinto desde el que huyó el Minotauro

la ciudad que ensombreció la pradera a la que fui convocado

florecen los ríos sin riberas y se engalanan los juncos

paisaje en el que Watteau pintó sus aquelarres de amor.



Amanecen los espejos y sus resplandores despiertan a los amantes

descienden los heliotropos engañados por su luz tan encriptada

y tu mano enguantada todavía acaricia su fragancia y te reaviva

los placeres de la noche y sus rincones.



Bajo el cielo adasmacado

por el clamor de las nubes

brilla el lago iluminado

donde nadan los querubes.
 
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PASTORAL



Oh, y cómo la vida se desliza sobre la asombrada pradera

cómo la lágrima que te contiene y enjoya

surca pétalos para morir en el coral de tus suspiros

dulce suicidio de mariposa y fuego.



Pisadas sin recurso sobre cielos anublados

gaviotas o crótalos lujuriosos encandilan los atardeceres

mientras las ciudades rencorosas se maquillan y embrutecen con neones

y ríos metálicos conducen los tranvías a su inexorable escondite.



La ciudad y su laberinto desde el que huyó el Minotauro

la ciudad que ensombreció la pradera a la que fui convocado

florecen los ríos sin riberas y se engalanan los juncos

paisaje en el que Watteau pintó sus aquelarres de amor.



Amanecen los espejos y sus resplandores despiertan a los amantes

descienden los heliotropos engañados por su luz tan encriptada

y tu mano enguantada todavía acaricia su fragancia y te reaviva

los placeres de la noche y sus rincones.



Bajo el cielo adasmacado

por el clamor de las nubes

brilla el lago iluminado

donde nadan los querubes.
Momentos justos donde los sentimientos se van acomodando a un frescor
nocturnos donde las navegaciones son como consecuencias de un estado,
diriamos ludico pera a la vez sereno. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
PASTORAL



Oh, y cómo la vida se desliza sobre la asombrada pradera

cómo la lágrima que te contiene y enjoya

surca pétalos para morir en el coral de tus suspiros

dulce suicidio de mariposa y fuego.



Pisadas sin recurso sobre cielos anublados

gaviotas o crótalos lujuriosos encandilan los atardeceres

mientras las ciudades rencorosas se maquillan y embrutecen con neones

y ríos metálicos conducen los tranvías a su inexorable escondite.



La ciudad y su laberinto desde el que huyó el Minotauro

la ciudad que ensombreció la pradera a la que fui convocado

florecen los ríos sin riberas y se engalanan los juncos

paisaje en el que Watteau pintó sus aquelarres de amor.



Amanecen los espejos y sus resplandores despiertan a los amantes

descienden los heliotropos engañados por su luz tan encriptada

y tu mano enguantada todavía acaricia su fragancia y te reaviva

los placeres de la noche y sus rincones.



Bajo el cielo adasmacado

por el clamor de las nubes

brilla el lago iluminado

donde nadan los querubes.
Ah! Ves como no eres mal poeta.
Un abrazo, Miguel.
 
PASTORAL



Oh, y cómo la vida se desliza sobre la asombrada pradera

cómo la lágrima que te contiene y enjoya

surca pétalos para morir en el coral de tus suspiros

dulce suicidio de mariposa y fuego.



Pisadas sin recurso sobre cielos anublados

gaviotas o crótalos lujuriosos encandilan los atardeceres

mientras las ciudades rencorosas se maquillan y embrutecen con neones

y ríos metálicos conducen los tranvías a su inexorable escondite.



La ciudad y su laberinto desde el que huyó el Minotauro

la ciudad que ensombreció la pradera a la que fui convocado

florecen los ríos sin riberas y se engalanan los juncos

paisaje en el que Watteau pintó sus aquelarres de amor.



Amanecen los espejos y sus resplandores despiertan a los amantes

descienden los heliotropos engañados por su luz tan encriptada

y tu mano enguantada todavía acaricia su fragancia y te reaviva

los placeres de la noche y sus rincones.



Bajo el cielo adasmacado

por el clamor de las nubes

brilla el lago iluminado

donde nadan los querubes.

Bellísimos paisajes metafóricos y casi metafísicos, un poema de lectura fluida que es una maravilla de lectura, un gran poema querido amigo Miguel. Realmente admirable maestría de tu arte. Un gran abrazo.
 

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